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Fernando Maestre,Opina.21fmaestre@peru21.com

Esta conducta se ha vuelto, en muchos casos, una práctica imprescindible. Una vez hecho el acuerdo, las relaciones pasan por jalones de pelo, nalgadas, mordiscos y groserías, lo que provoca una sensación de excitación en ambos. Se debe diferenciar este acuerdo respecto a aquellos golpes que el uno le aplique al otro sin la aceptación previa, lo cual constituye un verdadero abuso y queda muy lejos de ser un acuerdo sadomasoquista. Y nos preguntamos: ¿dónde está el encanto de pasar por esa violencia? Entender esta conducta implica aceptar que lo sexual y lo tierno no son los únicos métodos para sentir placer. Los humanos también sabemos disfrutar con el dolor, la angustia, el miedo y el estar cerca de la muerte. Estas experiencias nos mueven algo que parece 'adrenalina', pero que también se llama excitación tanática. Otros ejemplos son los deportes de riesgo y las drogas. Por ello, es mejor alejarse de estas prácticas y centrarse en la ternura y la sexualidad pura.