Rumbo a otro Saigón y por necios
Rumbo a otro Saigón y por necios

He pedido reemplazar el extracto que normalmente acompaña a esta columna por una cruda foto histórica, donde se registra la desesperación de muchos vietnamitas por abordar, como sea, un helicóptero yanqui, precariamente instalado en un techo de Saigón en 1975, para huir de los comunistas a las puertas de la ciudad. Dicen que una imagen vale por mil palabras y espero que, con esta, mucho tonto “indignado” entienda que no estaría votando a favor de Keiko sino en contra del comunismo. Claro que no estoy avizorando al US Navy y otras Armadas evacuando por helicóptero y barcazas por la Costa Verde solo a quienes tengan pasaportes extranjeros o conexiones, pero, con suerte, estos comunistas les dejarán salir con lo que tengan puesto por el Jorge Chávez (siempre que consigan visados y cupos en aviones atestados) o por las fronteras terrestres (siempre que Chile, Brasil o Ecuador les dejen entrar, porque con los venezolanos ya tienen bastante).

Y veo a muchos acaudalados temblando. Pero si el comunismo gana y les expropia todo, será por miopes, tacaños e indiferentes. Durante años se les dijo mil veces que había que dar la batalla por las ideas y vender las bondades del modelo contra el rojerío y la caviarada. Crear think-tanks, hacer ONG tipo el IDL, contrarrestar las radios rojas de provincias, financiar prensa de derecha, pelear en las universidades, difundir literatura liberal, promover el activismo de derecha, solventar investigaciones... Salvo el solitario y valiente Wong en Willax, y alguna cosita más por allí, ningún otro ha movido un dedo.

Creían que bastaba soltarle billete a un candidato para la campaña y ya. El colmo ha sido ver a gerentes de bancos apoyando algaradas caviares o a yuppies comprar un canal de TV para volverlo de pacotilla, caviarón y oficialista de turno. Lima puede acabar como ese Saigón. Quien quiera escuchar que escuche…

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