El ruido y las inversiones

“... diferentes voces de los gremios empresariales invocaron a un diálogo entre Ejecutivo y Parlamento, así como a la celeridad en el trabajo legislativo”.

Minería

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Editorial Perú21
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Economistas y empresarios estimaban hasta ayer que la economía del país no había sido afectada por el ruido político generado por las consecuencias de los audios de la corrupción y por el desencuentro entre Ejecutivo y Congreso que ha llevado a la cuestión de confianza que se verá hoy, por la demora en la aprobación de las reformas planteadas por el presidente Vizcarra.

Ayer, el ministro de Economía, Carlos Oliva, dijo que el ruido político no había afectado para nada el tipo de cambio ni los resultados de la Bolsa de Valores de Lima, “que son los primeros que empiezan a moverse cuando los inversionistas ven algún problema”. El riesgo país tampoco se alteró.

Sin embargo, sí hubo sensación de incertidumbre, polarización extrema e inestabilidad y, con razón, diferentes voces de los gremios empresariales invocaron a un diálogo entre Ejecutivo y Parlamento, así como a la celeridad en el trabajo legislativo.

Episodios como el generado en los últimos días, con la actitud de la mayoría fujimorista del Congreso que llevó al jefe de Estado a plantearle un ultimátum, alimentan la incertidumbre política y normalmente afectan el marco de estabilidad que buscan los inversionistas, así como las empresas, en general, para sus decisiones a mediano y largo plazo.

Afortunadamente, eso no ha ocurrido en esta ocasión, como lo señala el presidente de la Confiep, Roque Benavides, quien estimó que este impasse no tendría gran impacto en las inversiones, aunque al mismo tiempo alentó al Gobierno y a los parlamentarios a avanzar en el diálogo y en la búsqueda de consensos.

Similar fue el temperamento de César Peñaranda, de la Cámara de Comercio de Lima, mientras que el presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, Ricardo Márquez, y Juan Varilias, de la Asociación de Exportadores, respaldaron la necesidad de las reformas y la cuestión de confianza planteada por el Ejecutivo, pero también enfatizaron la importancia del diálogo entre ambos poderes del Estado.

Una muestra del consenso, aunque es cierto que también resultó del ultimátum presidencial, se dio anoche cuando se aprobó por unanimidad la reforma constitucional del CNM, que en adelante se llamará Junta Nacional de Justicia. Una señal positiva para empezar a erradicar la corrupción del sistema de justicia, situación ante la que los inversionistas son también altamente sensibles.

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