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Fernando Cillóniz,Al.Mercadofcilloniz@peru21.com

Este indica claramente cuánto más se consume cuando uno aprieta el acelerador, versus cuando uno maneja a velocidad constante, por decir, a 90 o 100 kilómetros por hora. Gracias a ese aparatito, mi odio a los rompemuelles se ha exacerbado. No me refiero a los que están en las calles de las ciudades, que están justificados por cuestiones de seguridad, sino a los que se han instalado en las carreteras del país. Inclusive, carreteras novísimas como las IRSA Norte y Sur están llenas de rompemuelles. Estoy seguro de que nuestras autoridades no tienen ni idea de la millonada que gastamos en frenos, embragues y combustible, además del tiempo que perdemos, por culpa de los malditos rompemuelles. ¿Sabrán nuestras autoridades que los rompemuelles en las carreteras atentan contra la competitividad de nuestro país? Yo diría que no.