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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que durante los próximos días estarán congregados en el Foro Económico Mundial 650 empresarios del más alto nivel, quienes analizarán el futuro de los países latinoamericanos. Considerando que somos El Milagro Peruano, hubiéramos esperado salir de la reunión consolidados como un destino confiable para inversiones de largo plazo.

Sin embargo, el presidente decidió no solo avalar el fraude electoral venezolano sino que además confirmó con su interés en adquirir la Refinería La Pampilla que quiere regresar el mercado de combustibles a un monopolio del Estado. Con lo cual el mensaje que está dando es que en el Perú se pueden cambiar las reglas de juego con cada nuevo mandatario.

Por otro lado, resulta inexplicable la obsesión que tiene con Petroperú, empresa que perdió miles de millones de dólares cuando tuvo el control absoluto del mercado durante veinte nefastos años. Salvo que esté pensando copiar a Chávez y facilitar la reelección conyugal abaratando los combustibles, ya sea controlando precios, subsidiando o ambos.

Porque, en realidad, no tiene sentido económico lo que está planteando. En el Perú, el mercado de combustibles es competitivo y en los últimos años se han invertido más de 2,700 millones de dólares en estaciones de servicio, lo cual se frenaría en seco ante la amenaza de la intervención del Estado. Mientras el fisco tendría que financiar no menos de 5 mil millones de dólares que requerirían las dos antiguas refinerías con las que se quedaría la empresa estatal para llevar su estándar ambiental a un nivel adecuado.

En todo caso, Humala escogió el peor momento para demostrar que no sabe con cuál mano debería de estar manejando.