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En mi última columna conté un tipo de extorsión ahora en boga en EE.UU., uno que explota la laxitud del sistema de copyright y que incomprensiblemente se realiza a través del sistema judicial, dándole tintes de legalidad. Son casos para el FBI más que para los tribunales pero sorprendentemente de momento de FBI poco. Y cuando digo extorsión cito al Juez Otis D. Wright de Los Ángeles en una sentencia sobre Copyright Trolling que es como se conoce esta práctica.Funciona así. Un Mr. RAQ accede a la tienda internet del retailer VIC –pongamos en 2015– identifica una prenda con algún diseño caprichoso (por ejemplo dibujos de una manta inca) y verifica en el Facebook del retailer que todavía hay pocas fotos de dicha prenda y son recientes. Luego compra la prenda por internet, corta un retazo y le saca una foto; de ahí, accede al Copyright en línea, envía la foto, una declaración jurada de que la creación es suya de 2014 y 35 dólares. En días, el Copyright le envía un certificado de registro que reza que el diseño es propiedad de Mr. RAQ en modalidad de "trabajo de arte bidimensional".

Luego RAQ va con el Bufete EXT –uno de unos cuantos dizque especializados en propiedad intelectual– que saben de qué va la cosa y le ponen una demanda judicial al retailer VIC y a cualquier otro que pueda estar vendiendo la prenda, algo que permite el derecho procesal de EE.UU. (a los por identificar se les denota como "Does", por John Doe o sea cualquiera.) Cuando llega la demanda, los retailers tienen que retirar la prenda de las estanterías; a continuación el Bufete EXT pasa a negociar una coima con los abogados de los retailers a cambio del retiro de la demanda. Casi todos sucumben a la extorsión. Entretanto se detiene la producción y exportación de la prenda en el país de origen, con lo que varios cientos de trabajadores, normalmente mujeres, pierden su empleo.

En el caso que expliqué la semana pasada, el copyright troll no tuvo reparos en enviar al registro el tocapu ancestral peruano que les muestro en la foto. Seguro que algún lector tiene fotos publicadas u otra evidencia anterior a 2014, con ese diseño y color exactos. Le pido que me lo envíe a rlagoeconomics@gmail.com pues me dispongo a enviar una carta al Copyright de EE.UU. y al FBI.

Hay un TLC con obligaciones en cuanto a propiedad intelectual, el Copyright y los tribunales de EE.UU. deberían de mostrar mayor celo con estos casos de trolling que pueden tener un efecto devastador en el sector textil artesanal del Perú.