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Economista y asesor financiero

Esta última semana el susto nos lo ha dado el Deutsche Bank, el mayor banco de Alemania y uno de los diez mayores del mundo; las dudas sobre su solidez y solvencia relativa han provocado una mayor caída en su desde hace tiempo descendente cotización bursátil. La prima para asegurar el riesgo de impago de los bonos de dicho banco se ha duplicado. Toda una novedad pues, hasta ahora, el consenso era que la economía de Alemania era una de las pocas con una posición robusta. Y si bien no nos hubiera tomado por sorpresa que una o varias de las cajas de ahorro o de los bancos de los gobiernos estatales ("Landers") – que representan la mitad de su sistema financiero– tuvieran problemas, lo del Deutsche Bank sí que es preocupante.

He venido alertando desde esta columna que los problemas que dieron lugar a la crisis financiera en 2008: el exceso de deudas, los niveles de riesgo de los derivados financieros y la sobrevaluación masiva de activos, no solo no se han solucionado sino que en muchos casos se han agravado. En 2008, había márgenes para políticas contracíclicas fiscales y monetarias, lo terrible es que ya no los hay.

Los focos de crisis han mutado geográficamente, desde los países que más sufrieron con la crisis en 2008 –EE.UU. y algunos europeos– hacia el resto. En 2009, China, Rusia, Brasil y otros emergentes salieron de la crisis con relativa rapidez, mientras que ahora son los más cuestionados.

Este nuevo coletazo de pánico financiero global viene para quedarse uno o dos años. Sin duda que va a tener efectos en la economía peruana. No creo que Perú sufra una crisis cambiaria o financiera, pero sí se verá afectado el crecimiento del PBI. Los anuncios y pronósticos triunfalistas del BCR sobre el crecimiento del PBI, entre octubre y marzo, tienen mucho que ver con la mayor exportación de cobre, resultado de la entrada en producción de varios proyectos mineros.

Sin embargo, el resultado neto es más cobre y menos dólares; la exportación de cobre en toneladas creció 24% en 2015, con relación al 2014, pero los ingresos en dólares cayeron 9%.

La crisis global en ciernes afectará con fuerza el PBI peruano. Les vendría bien a los colegas del BCR recordar, de vez en cuando, aquello de "por quien doblan las campanas" de John Donne: "no man is an island."