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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Durante años he defendido la causa por la liberalización de las drogas; así, en general. Partiendo del principio de que cada quien es responsable de sus actos y de algunos principios económicos, creía en la libertad por encima de su alternativa: la autoridad. Hoy me siento un escéptico de la causa, y les diré por qué.

Lo de libertad frente a autoridad sigue siendo válido: nadie sabe mejor que uno qué es lo mejor para sí, equivocado o no. Y si se equivoca, el aprendizaje proveerá de información para el futuro. Esto, considerando que el acto no generará externalidades. Si existen externalidades, ya no es un problema exclusivo del individuo.

Esta regla –casi general– se aplica muy bien al tema de las drogas. Ahora, ¿qué consideramos una droga? Si hablamos de cocaína y heroína, queda claro; sin embargo, ¿qué hay del tabaco o el alcohol? Queda, como vemos, un problema por resolver.

Volviendo a la legalización de las drogas, uno de los principios económicos era el de la calidad y el precio: al legalizarse, existirían incentivos para que empresas formales produzcan drogas con estándares de calidad y mejores precios que las mafias. Eso ocurrió en Estados Unidos en los estados colindantes con México: el precio de la marihuana cayó 75%, lo que redujo el interés de los productores al sur de la frontera de seguir produciendo la hierba. ¿Acabó con ello el problema? No. Los economistas les llamamos consecuencias no intencionadas: ahora, en lugar de cannabis, producen heroína, y el consumo ha crecido en los últimos cinco años en casi 80%, y generó una alarmante espiral de muertes por sobredosis (muy típica de esta droga).

¿Cuál es el límite de la liberalización? Si aceptamos los límites, entonces la premisa inicial es equivocada. Ustedes dirán: "Bueno, cada quien con sus problemas", y ahí es donde las externalidades nos enfrentan: seguros de salud más costosos, impuestos más altos, etc. La legalización de las drogas "recreativas" podría llevar a muchos a drogas más complejas, y ello encarecería la vida de muchos terceros que no tienen por qué acarrear dichos costos.