Óscar Vidarte

En el ámbito externo, la renuncia de Kuczynski también puede generar una serie de problemas.

En primer lugar, deberíamos preguntarnos acerca del futuro de la Cumbre de las Américas. Presidentes como Macri y Santos han dicho que no vendrían en caso de darse la vacancia. Piñera, amigo de Kuczynski, podría unirse a este grupo. Y, considerando que las próximas semanas pueden ser algo inestables, no parece creíble que el presidente de EE.UU. vaya a venir al Perú en estas circunstancias (más aún tratándose de la primera visita de Trump a la región).

Una cumbre sin la participación de los principales líderes del continente (además de Maduro y compañía) haría de esta reunión un completo fracaso y, por tanto, un fracaso para nuestra política exterior.

Por otro lado, mantener el liderazgo del Perú en la crisis venezolana será muy difícil. La complicada agenda interna, así como el posible fiasco de una cumbre que justamente tenía que abordar este tema y el débil apoyo mostrado por los países miembros del Grupo de Lima al retiro de la invitación de Venezuela colaboran en este sentido.

Finalmente, se prevé en las próximas semanas una decisión contraria al indulto de Fujimori por parte de la Corte IDH. Difícilmente, el nuevo gobierno podrá desconocer el indulto, por lo que podemos estar frente a un nuevo escenario de enfrentamiento al sistema interamericano. ¿Cómo se va a responder a este dilema? Incluso, la UE, como ya lo ha hecho un grupo de parlamentarios europeos, también podría expresar su malestar y poner en riesgo el acuerdo comercial que tenemos.

Se vienen tiempos difíciles para nuestra política exterior, por lo que es mejor estar preparados.

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