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Similar a lo que sucedió con la Cumbre de APEC, donde la mayoría de peruanos pensaba que era un programa de asfaltado de pistas, la mayoría de ciudadanos no sabe de qué se trató la COP20. Durante 13 días, funcionarios de diversas partes del mundo discutieron, como lo hacen hace 19 sesiones atrás, sobre la forma en que deberían reducir sus emisiones de efecto invernadero. No se difundió la posición oficial peruana en las negociaciones. Ser anfitriones implicaba mostrarnos como líderes defensores del medio ambiente, con propuestas concretas y políticas internas ejemplares, pero no es así. Difícil creerlo con nuestros índices de contaminación, minería y deforestación ilegal. ¿El resultado final? No se arribó a ningún acuerdo importante concreto. Solo quedaron plasmados por escrito los lugares comunes ya por todos conocidos y que serán nuevamente discutidos en París el próximo año. ¿Se atreverá Greenpeace a pintarrajear la Torre Eiffel?