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Lucía de Althaus,Opina.21

Somos lo que somos por una mezcla misteriosa de factores que se conjugan: herencia, personalidad y crianza. Existe un encuentro entre lo que traemos genéticamente y lo que nos transmiten con miradas, gestos y palabras. Estos modos de relación se nos clavan en la memoria emocional y definen en gran medida cómo nos vamos a relacionar posteriormente, ya sea con un enamorado, con un jefe o con nuestros propios hijos. Una pareja de padres mayores, que tienen un único hijo adolescente, simplemente no lo entienden y se sienten ajenos a su mundo y a sus nuevas necesidades. La conversación sugiere claramente que el padre tiene una gran dificultad para expresarse verbalmente y ser cariñoso con su hijo, lo que lo llevó a recordar que su propio padre nunca le conversó ni jugó con él. Este recuerdo lo entristeció, pero también lo llenó de ilusión, pues se dio cuenta de que ahora podía romper ese modelo distante e intentar nuevas y propias herramientas para reconectarse con su hijo.

Somos como nos crían, pero también existe la posibilidad de reinventarnos.