¿Para cuándo reformas de verdad?

Me preocupa que entremos en un periodo en el que los ciudadanos asumamos que todo va a cambiar con cuatro reformas y que todo va a mejorar, porque los defectos del Perú a escapan esas cuatro reformas.

Referendum

(Perú21TV)

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Renán Ortega
Renán Ortega

Estamos a días de votar por las propuestas que fueron presentadas por el presidente Martín Vizcarra. Fue el propio mandatario quien recomendó votar por tres sí y un no y varios los que, en resonancia, rebotaron e hicieron viral esta propuesta. A estas instancias, hablar de la calidad de las propuestas y hacer un análisis de por qué me parece que todo lo que ocurre es populismo no tiene sentido.

La población ya asumió que las propuestas (salvo una contaminada por el “fujiaprismo”) son buenas porque Vizcarra así lo dijo — aunque pocos pueden realmente decir qué contienen las propuestas o cómo estas van a hacer que el país sea mejor. Pero más allá del referéndum y del 9 de diciembre, me preocupa lo que viene después. Me preocupa que entremos en un periodo en el que los ciudadanos asumamos que todo va a cambiar con cuatro reformas y que todo va a mejorar, porque los defectos del Perú a escapan esas cuatro reformas.

Seguimos teniendo un sistema bajo el cual más del 70% de la población económicamente activa es informal y no hay señales de que esto mejore. ¿Qué significa esta informalidad? Peores condiciones de trabajo, olvídense de los derechos laborales, olvídense del salario mínimo, olvídense de productos de calidad y olvídense de que las empresas crezcan. Sin embargo, no hay propuestas ni estudios realmente serios desde el gobierno sobre la deplorable legislación laboral y los trámites que impiden una formalización y condenan a los más pobres a vivir al margen de la ley.

Seguimos teniendo un problema de infraestructura gravísimo. Las carreteras siguen contribuyendo a los accidentes de tránsito, hay zonas a las que es muy difícil o imposible llegar, lo que hace que el comercio con el llamado “interior” del país sea costosísimo. Tenemos zonas, incluso dentro de Lima, donde el agua es carísima y es, también, de mala calidad, lo que pone en riesgo la salud de los ciudadanos.

Otro de los grandes problemas del Perú es la anemia infantil. Según data de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes 2017), la anemia alcanza al 59% de los niños menores de un año y al 20% de los niños de 4 a 5 años de edad. Y hablamos tan poco de esto que creo que estamos subestimando las consecuencias. Este padecimiento tiene una grave afectación en el desarrollo cognitivo de los niños. Se daña gravemente su habilidad para aprender (entre otras cosas) y puede afectar de por vida su productividad. Es decir, todos estos niños van a tener problemas para, en el futuro, competir y producir. El daño podría ser irreversible.

Por otro lado, tenemos serios problemas de desempleo juvenil en el Perú y no estamos encontrando soluciones. Según el INEI, más de la mitad de los jóvenes en Lima (personas entre 14 y 24 años) buscaba empleo entre diciembre y febrero de este año. ¿Qué significa esto? Que los jóvenes no están pudiendo adquirir la experiencia que necesitan, lo que significa que en el futuro no van a poder producir igual que alguien con mucho más tiempo en el trabajo. ¿Qué grandes reformas se están haciendo para mejorar esta situación? ¿Cómo vamos a solucionar este problema?

Mi intención es solo recordar que tenemos problemas muy serios que necesitan ser solucionados y que los políticos (la gran mayoría) de derecha, izquierda, centro, el Ejecutivo, el Congreso, pareciera, han dejado de lado mientras “hacen política”. Esto viene así desde varios gobiernos atrás. ¿Para cuándo las reformas de verdad?

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