LIMA, 14 DE NOVIEMBRE DEL 2020

“Los jóvenes fueron los ganadores esta última semana porque lograron derribar a un gobierno que carecía legitimidad popular”.

FOTOS: CESAR CAMPOS / GEC
LIMA, 14 DE NOVIEMBRE DEL 2020 “Los jóvenes fueron los ganadores esta última semana porque lograron derribar a un gobierno que carecía legitimidad popular”. FOTOS: CESAR CAMPOS / GEC

Fue muy positivo ver el espíritu democrático de muchos jóvenes que salieron a marchar mayoritariamente en forma pacífica para mostrar su indignación contra una clase política que vive de espaldas a la realidad del país, que no enfrenta la corrupción con seriedad, muchas veces por ser parte de ella, y que protege a los corruptos con la consigna de “otorongo no come otorongo”.

Los jóvenes fueron los ganadores esta última semana porque lograron derribar a un gobierno que carecía legitimidad popular, pero esta puede ser una victoria pírrica si en abril volvemos a elegir a gobernantes y congresistas que no tienen programas claros, o peor aún, deshonestos y sin un compromiso fuerte con los partidos políticos que los llevan al poder. Buena parte del desorden político que estamos viviendo justamente se debe a agrupaciones políticas precarias que postularon a personas que no filtraron bien y que al llegar al Congreso se desentendieron de dichos partidos.

Se evidenció que muchos jóvenes que salieron masivamente a protestar no conocen bien cómo funcionan las instituciones del Estado, el rol que juega una Constitución, la importancia de tener instituciones fuertes y poderes del Estado independientes, y entender que la democracia es el gobierno de la mayoría y cuando no hay esta, implica buscar consensos dialogando. Necesitamos una mejor formación en educación cívica, hoy muy deficiente en nuestras escuelas.

En abril debemos ser muy cuidadosos en el voto, exigiendo a los candidatos a la Presidencia que expliquen sus planes de gobierno y verificando cuidadosamente la idoneidad de los postulantes al Congreso ya que los partidos no harán bien la tarea. Si los jóvenes quieren un cambio real en la forma de hacer política en el país, podrán empezar votando a conciencia en abril, y luego deben buscar involucrarse más activamente en ella. No basta con indignarse y marchar. Deben formar partidos o integrarse a los existentes para promover su cambio.

Igual de importante es conocer la Constitución y su propósito. Así entenderían que los cambios constitucionales no resuelven los problemas de un país. Peor aún sería proponer la elección de una Asamblea Constituyente en estos momentos. ¿A quiénes creen que los partidos postularían para conformarla? Solo una buena gestión de gobierno puede enfrentar los problemas que nos aquejan: mala educación, mala salud, falta de empleos, informalidad, inseguridad, y mala infraestructura. Esto requiere elegir buenos gobernantes.


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