“Si bien pretender la responsabilidad de las plataformas por actos de terceros es tan pernicioso como culpar al municipio porque se hirió en la calle, no es menos cierto que la manipulación indebida debe detenerse”. (Foto: Unsplas)
“Si bien pretender la responsabilidad de las plataformas por actos de terceros es tan pernicioso como culpar al municipio porque se hirió en la calle, no es menos cierto que la manipulación indebida debe detenerse”. (Foto: Unsplas)

“El dilema de las redes sociales” critica que 50 diseñadores insuflen pensamientos a dos mil millones de personas, censura la conexión emocional con la mentira, el miedo o el ultraje e indica que recibimos la interpretación de la noticia para que investiguemos lo sucedido, pasando de la era de la información a la era de la desinformación.

Dice que “si no estás pagando por el producto, entonces tú eres el producto” y acota que las corporaciones compiten por nuestra atención, información y tiempo para venderlos a los anunciadores. Añade que el gradual, delgado e imperceptible cambio en nuestros comportamientos y percepciones es el producto, vendiéndose a futuros humanos con base en modelos hechos de enorme información de cada uno de nosotros.

Con información diferenciada, tecnología persuasiva o tu propia psicología trabajan tus debilidades para polarizarte, así como para exacerbar o promocionar tu vanidad o ira. En el contexto separatista de tú y tus hechos y de ellos y los suyos, acentúan contradicciones, acercando la disputa y el conflicto.

Es buen documental de Netflix, pero le falta perspectiva histórica y económica. En mayor o menor medida, los mismos reproches reciben diarios, televisión, radio o películas y las redes buscan su monopolio por el interés primordial de todos por que todos las tengan y usen. Así, como en la calle, la regulación del Estado golpearía la libertad de expresión y aquí, como en ninguna otra parte, la mejor ley es la que no ha sido aprobada.

Si bien pretender la responsabilidad de las plataformas por actos de terceros es tan pernicioso como culpar al municipio porque se hirió en la calle, no es menos cierto que la manipulación indebida debe detenerse.

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