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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

La abrupta salida de Miguel Castilla del Ministerio de Economía y Finanzas suscitó, por breves minutos, preocupación sobre el rumbo económico venidero. Conocida la identidad del sucesor, el economista Alonso Segura, las ansias volvieron a sus jurisdicciones.

Ayer, varias preguntas giraban en torno al sucesor; para la mayoría de empresarios, la esperanza es que el ministro Segura no solo mantendrá la línea de Castilla, sino que mejorará el ambiente de negocios (recordemos que Segura lideraba el área destinada a destrabar inversiones pendientes). Imaginamos que otro grupo de analistas señalará las herencias (AFP de independientes, desaceleración, entre otras) como agenda natural del actual ministro.

A poco menos de dos años del cambio de gobierno, creo que lo más importante es recuperar la confianza institucional perdida durante los años de Miguel Castilla. Estamos atolondrados por la pérdida de ritmo en la actividad económica, hecho que pone en riesgo el paso acelerado con el cual reducíamos la pobreza año a año. Pero no podemos seguir tapando el inmenso sol institucional con el meñique económico.

Cuando Miguel Castilla finiquitó políticamente –en señal abierta– a su jefe, el entonces premier Villanueva, la necesidad de recambio fue evidente. Los meses posteriores mostraban a un ministro incompatible con el discurso institucional. Su credibilidad entró en discusión, carga demasiado grande si estás al mando de una institución del peso político que tiene el MEF.

A Miguel Castilla hay mucho que agradecerle; para empezar, el haber aceptado el encargo en tiempos donde el presidente Humala era sinónimo de descalabro económico; también debemos agradecerle la paciencia con la cual, estamos seguros, lidió con las exigencias y necesidades políticas del gobierno.

Sin embargo, tres años después –y habiendo ejecutado desagradables encargos de Palacio–, creemos que le hace bien un recambio al MEF. Esperamos que el ministro Segura devuelva al ministerio la trascendencia y el perfil institucional del que ha gozado por más de dos décadas. Es, recordemos, una de nuestras principales islas de eficiencia.