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Luis Felipe Arizmendi,Al.MercadoEl BCE, en su afán de evitar un proceso recesivo y deflacionario, bajó sus tasas activas de interés a 0.05% anual y a 0.30% anual. Además, puso una tasa negativa de 0.20% anual a los depósitos que los bancos le hacen, de forma que se vean forzados a prestar dinero. Queda clara la idea de reactivar el consumo y la inversión. Sin embargo, Europa enfrenta dos problemas. En primer lugar, la población europea sigue envejeciendo. A la fecha, el 15.5% de su población tiene entre 0 y 15 años. En segundo lugar, la deuda pública en conjunto supera el 65% del PBI. ¿Qué hacer? No queda otra fórmula que mantener por mucho tiempo bajas tasas de interés y quizá una inflación algo más alta, con el propósito de 'licuar' la deuda pública y las pensiones. Esto perjudicará a la actual generación de jubilados y será un potencial beneficio de la siguiente. ¿Aceptarán los electores europeos esta receta?