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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Así tenemos que un cuestionado empresario y político dominicano –acusado en su país de lavado– donó casi dos millones de soles a la campaña del exmandatario sin que se indagara el motivo por el cual estaba aportando ni la fuente de los fondos que estaba entregando.

Más aún, en Perú Posible unos recuerdan que recibieron cheques pero se olvidaron de averiguar de dónde provenían los recursos que les estaban dando. Mientras otros se dedicaban a gastarlos sin preguntar quién los estaba financiando. Incluso el dinero se los daban en la mano y se demoraban algún tiempo en contabilizarlo, cuando era registrado.

A todo esto, la ONPE y el Jurado simplemente están pintados. Se han cumplido dos largos años desde la segunda vuelta presidencial y los escándalos alrededor del financiamiento se siguen destapando. Daría la impresión de que sus funcionarios reciben documentos sin preguntar ni estudiarlos. Es una extraña muestra de complicidad que la falta de acuciosidad para conocer el origen del dinero se da no solo en los partidos sino también en los encargados de supervisarlos.

Con lo cual no tenemos la menor idea de cuántos parlamentarios pueden haber recibido fondos de narcos, quienes al final no solo logran lavar dinero ilegal sino que, además, terminan con autoridades y legisladores hipotecados. El sistema requiere urgentemente de un cambio dramático.