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Lucía de Althaus,Opina.21

Los embarazos no siempre son bienvenidos y no todas las mujeres tenemos la misma capacidad maternal. Y eso no te convierte en una mala madre.

Una mama de un niño de dos años llega derivada por el pediatra, pues la inmensa angustia que le produce que su hijo se enferme la ha llevado a no permitirle salir de la casa y disfrutar con otros niños. Ella no había deseado tenerlo y, a pesar de cuidarlo día y noche con su mejor esfuerzo, convive con sentimientos de rechazo y deseos de no haberlo tenido. Estos aterradores sentimientos de odio hacia su hijo le hacen creer irracionalmente que si algo le pasa a su hijo será por ser tan mala madre y no quererlo. Por eso lo sobreprotege.

La maternidad puede ser una experiencia maravillosa, pero por diversas razones puede también ser una experiencia muy dolorosa. La honestidad de esta mujer era conmovedora y necesitaba escuchar que las ambivalencias son humanas para empezar a ver que, en verdad, sí cuida y ama a su hijo.