Las razones de la prisión

Keiko Fujimori

Keiko Fujimori

Las razones de la prisión. (USI)

Editorial Perú21
Editorial Perú21

No ha sido un juicio ni se ha dictado una sentencia. Pero el país siguió con una atención sin igual la audiencia que acabó ayer enviando a prisión preventiva por 36 meses a la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. Lo que no se sabe es dentro de cuánto tiempo Fujimori será llevada a juicio por lavado de activos, al supuestamente haber ‘pitufeado’ el dinero ilegal de Odebrecht para justificar los gastos de su campaña electoral de 2011.

Así, Keiko Fujimori enfrentará ese juicio privada de su libertad, según lo decidió el juez Richard Concepción Carhuancho, acogiendo el pedido del fiscal José Domingo Pérez.

Basado en lo presentado por la Fiscalía y en los elementos de convicción que analizó, el juez Concepción estimó que había dos situaciones determinantes para enviar a la jefa de Fuerza Popular a prisión.

Primero, las acciones de interferencia en la justicia. Para el magistrado, Keiko Fujimori habría dado muestras de intervención en el sistema de justicia al acercarse al destituido juez supremo César Hinostroza, hoy detenido en España, y al blindar al fiscal de la Nación, Pedro Chávarry. Esto ya no lo podría negar de manera alguna, menos cuando se han conocido las conversaciones de sus congresistas en el chat La Botica.

Para los fujimoristas, en sus propias palabras, la defensa de Chávarry era un asunto de supervivencia y el archivamiento del informe en su contra en la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales fue algo de lo que se jactaron, pues lo lograron solos.

En segundo lugar, pero sin perder relación con lo anterior, el juez Concepción sustentó el peligro de fuga. Reconoció que Fujimori muestra indicios de arraigo, pero consideró que eso no garantiza que no intente obstaculizar el avance de la justicia. Una eventual fuga, sostuvo, es posible por los antecedentes de su conducta en tanto podría interferir en la justicia y afectar la actividad probatoria; además, que se ha corroborado la presión sobre testigos para que cambien su versión.

La defensa apelará la severa decisión del juez Concepción; entre tanto, los otros investigados continuarán sus audiencias.

La libertad es un valor supremo, un derecho inherente a la dignidad de la persona. Que el proceso se cumpla con todas las garantías debidas, como corresponde en una democracia y a una justicia auténtica. Pero vale esta pregunta: ¿necesita la Fiscalía tres años para concluir las investigaciones que le permitan efectuar la acusación?

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