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Beto Ortiz,Pandemonio

Ser famoso ya no basta. Aquí razones por las que, francamente, necesito ser famosa.

LA DIVA NO HABLA DE SU VIDA PRIVADA: Es lo único sagrado en su vida. Su madrecita a la que le debe todo. Sus hijos a los que les debe todo. Sus perritos, que son como sus hijos, a los que les debe todo. El mayor tesoro que le ha dado Dios, al que le debe todo.

LA DIVA SE DEBE A SU PÚBLICO: Sabe que debe firmar todos los autógrafos que le pidan aunque se acalambre. Se toma todos los 'selfies' que haya que tomarse. Está tan agradecida con toda esa gente linda –tan sencilla y auténtica– que la premia con tanto cariño. Sin el público, ella seguiría siendo fea y desconocida. A esa gente le debe todo.

LA DIVA VIVE EN FACEBOOK: Si bien protege su privacidad, ella se debe a su millón de amigos en Facebook y para ellos postea fotos de absolutamente todo lo que hace cada día en su glamorosa vida: su desayuno, su clase de yoga, su cita con el dentista, todo.

LA DIVA LAVA SUS CALZONES AL PÚBLICO, SEÑORES: Prefiriría no tener que hacerlo, claro, pero si no le queda más remedio, la diva entrevista a sus ex. Y a los ex de su ex. Y a los ex de las ex de su ex. Y a todos les habla de su sex. Risitas nerviosas. Sex y más sex.

LA DIVA NUNCA OLVIDA SUS ORÍGENES: Está tan orgullosa de haber salido de abajo. Siempre visita su pueblito, su callejón, su villorrio, que le trae tan lindos recuerdos. Una vez al año se manda hacer un reportaje en el que vuelve a mostrar su lado humano y suelta su lagrimón. En Navidad regresa y distribuye panetón.

LA DIVA TIENE GENUINA EMOCIÓN SOCIAL: Los niños y los viejitos la hacen llorar a moco tendido. Se quiebra ante la sola visión de una silla de ruedas. Hace cantar a los mudos y bailar a los cojos. Prefiere no participar en teletones. Si apoya una causa, tendría que apoyar todas. Para que nadie se resienta, no apoya ninguna.

LA DIVA PERDONA LAS OFENSAS: Comprende perfectamente por qué la envidian tanto. Absuelve a todos. Sonríe a todos. Ama a todos. Solo cultiva paz en su corazón. Abraza a su enemiga cual Juan Pablo II abrazando al que le disparó. Perdona incluso a quien no le ha pedido perdón.

LA DIVA ARMA CAMPAÑAS CONTRA SUS RIVALES: En su condición de autoridad moral, ella fiscaliza los contenidos de los programas ajenos. Si hieren su susceptibilidad, los machetea, los sataniza, organiza marchas contra ellos para después poder copiarlos, igualitos.

LA DIVA TIENE DEPA EN MIAMI: Primero es el depa en El Golf, luego la casa de playa, después la casa de campo y, cuando ya llegaste a la cúspide, el loft en Miami. Nunca en Roma, Berlín ni Barcelona. Siempre Miami, chola, siempre Miami.

LA DIVA NO OPINA SOBRE POLÍTICA: Ella no puede perder su objetividad. Tiene que pelarles las muelas a todos los políticos para que vayan a su programa y la disculpen por no saber ni papa de política. Entretiene la idea de candidatear. Se siente lista. Ama servir.

LA DIVA POSA CON EL PUNTERO: Si la gobernabilidad democrática está en peligro, ella posará feliz para la foto con el candidato que puntee en las encuestas, endosándole su apoyo. Algún día, le sacará un prólogo para su libro.

LA DIVA VETA LIBROS: La única verdad revelada es la de su libro. Si alguien más osara escribir el suyo para contar el otro lado de la historia, será vetado sin piedad. Así haya que sentarse a negociar con el mismísimo diablo.

LA DIVA NO ES LA DEL VIDEO: Si le aparece un video triple X en algún celular perdido, quédense tranquilos, tengan ustedes la absoluta seguridad que esa…no es ella.

LA DIVA TIENE OTRO VIDEO: Valientemente y con los ojos anegados en llanto, ella confesará que tiene otro video y, en el nombre de los valores que le inculcaron en su hogar, desafiará públicamente a quienes la vulneran en su condición de mujer.

LA DIVA NO TIENE ABOGADO: Tiene abogados. Numerosos. Incontables. Un bufete completo a su servicio. "Ese tema ya lo están viendo mis abogados"–responderá siempre que le pregunten por el escándalo en boga. Lo mismo cuando, por quítame estas pajas, la citen como testigo. De eso no hablo. Conversen con mis abogados.

LA DIVA PONE SU SPA: La tele no va a durar toda la vida. Algún día las carnes se descolgarán inexorablemente y hay que hacer caja chica para entonces. ¿Cuál es la solución? Nunca una librería, una joyería ni una tienda gourmet; tiene que ser un spa.

LA DIVA NUNCA HACE COLA: Los gerentes de los bancos y de los restaurantes la hacen pasar sin esperar. Si tuviese algún reclamo, no paga la cuenta. Aeromoza que la ve le anuncia el upgrade a primera clase. Si su boleto es en primera, la sientan de copiloto.

LA DIVA ES HUÉSPED ILUSTRE: Si no se le ha ocurrido al alcalde de la localidad que ella visita, su productor se encargará de recordarle la pertinencia de que le entreguen las llaves de la ciudad. Si algún congresista necesita un poquito de prensa extra, buscará alguna coartada para condecorarla gloriosamente en el hemiciclo.

LA DIVA VA A LA UNIVERSIDAD: Ella no deja de especializarse nunca. No tiene nada qué envidiarles a los que sí tuvieron la suerte de estudiar una carrera. Se matricula en todo lo que puede. Está segura de que algún día le otorgarán un doctorado honoris causa.

LA DIVA NO OPINA SOBRE RELIGIÓN: Es absolutamente respetuosa de las creencias de cada quien, pero no oculta que el Dios único y verdadero es el viejecito de barba blanca en el que ella cree. Y, en nombre de él, proscribe en sus sets la lascivia y el fornicio.

LA DIVA CONVERSA CON DIOS: Y, de preferencia, lo hace por televisión. Si traen ante ella a algún enfermo, algún tullido, le impone las manos e invoca al Altísimo con los ojos en blanco. Su programa de varieté se convierte en una misa de sanación.

LA DIVA SE INTERNACIONALIZA: Viajan los simples mortales, ella no. Ella se internacionaliza. Sea que vaya a comprar zapatos o en un peregrinaje espiritual, la diva siempre está sosteniendo reuniones del más alto nivel, concretando la soñada internacionalización.

LA DIVA SE VICTIMIZA: Si un asistente mete la pata, lo granputea. Si un competidor le pelea un auspicio, le arranca la cabeza de una dentellada. Pero si alguien la roza con el pétalo de una rosa, se tira al suelo y clama al cielo: "¿A una mujer indefensa, a una madre?".

LA DIVA EDITORIALIZA: A alguien se le ocurre preguntarle, por ejemplo, qué piensa sobre los derechos civiles de las minorías y es entonces que ella, en su condición de lideresa de opinión, opina…

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