Los puntos sobre las íes

Alberto de Belaunde

Ya no más violencia. Congresista De Belaunde trabajará para proteger a menores en riesgo.

Anthony Niño de Guzmán

Editorial Perú21
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El contundente triunfo de la ciudadanía llegó después de siete días. Anoche, el cuestionado fiscal Pedro Gonzalo Chávarry no tuvo más remedio que publicar un comunicado que anunciaba su renuncia. En la víspera del Año Nuevo, el fiscal de la Nación pretendió acabar de un plumazo con el caso Lava Jato en el Perú. Los peruanos salieron a las calles de sus ciudades, indignados. Tres días después se produjo en el país la marcha cívica más emocionante que se haya vivido en los últimos años. La gran mayoría de peruanos está en contra de la corrupción y no va a permitir que quede impune.

Ante tal participación, el jefe de Estado Martín Vizcarra; el presidente del Congreso, Daniel Salaverry; parlamentarios de diversas bancadas; la Asociación Civil Transparencia; la Junta de Fiscales Supremos y el Colegio de Abogados sumaron sus voces y sus esfuerzos durante toda la semana y le pidieron a Chávarry que dejara la Fiscalía.

El fiscal Chávarry tuvo que reponer en sus cargos a los fiscales Rafael Vela y José Pérez, a quienes había suspendido para evitar el desarrollo de las investigaciones. Pero aún se negaba a renunciar.

Ayer, en el Congreso, el tema debía resolverse. En la reunión de Junta de Portavoces, convocada por la Mesa Directiva, debía acordarse la solución.
Pero lejos de cumplir con sus promesas, Fuerza Popular boicoteó cualquier acuerdo a pesar de que su propia lideresa, Keiko Fujimori, les había pedido públicamente que ayudaran a terminar con la permanencia del indeseado fiscal de la Nación.

Carlos Tubino declaró temprano que priorizarían las denuncias que se encuentran en la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales contra él. Pero adelantó que no participarían en la Junta de Portavoces. En su lugar, exigirían a Salaverry que convoque a sesión del Consejo Directivo. La prioridad del fujimorismo era impedir que se concrete la decisión de crear nuevas bancadas en el Parlamento.

En la Junta de Portavoces de ayer se debía decidir, además, si se exoneraría de comisiones el proyecto de ley del Ejecutivo para reformar el Ministerio Público. Los bloques que participaron coincidieron en que así debía ser, pero debido a la ausencia de los voceros de Fuerza Popular y el Apra, su aliada política, la sesión tuvo que suspenderse por falta de quórum.

El tema se trasladó al Pleno, pero solo para debatir. Como no había acuerdo de portavoces, la discusión no conduciría a la resolución de nada.

El vocero alterno de la Bancada Liberal, Alberto de Belaunde, comprendió rápidamente la jugada del fujimorismo: por un lado, declarando ante la prensa un supuesto interés en colaborar para resolver el problema que Chávarry causaba en la Fiscalía; pero, por el otro, obstruyendo los acuerdos, alargando su permanencia en la cabeza del Ministerio Público y ofreciendo un espectáculo deplorable.

Indignado, Belaunde señaló: “Fuerza Popular tiene un pacto de impunidad con el fiscal de la Nación (Pedro Chávarry)”.

La respuesta airada de Luz Salgado, exigiendo al congresista que se rectifique, causó todavía más fastidio entre la opinión pública que seguía el debate, las reacciones en las redes sociales así lo registraron. Con mucha dignidad, el joven parlamentario se negó a rectificar. Finalmente alguien les puso los puntos sobre las íes.

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