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Mónica Delta,Opina.21No hay peor ciego que el que no quiere ver. A 16 días de las elecciones municipales y regionales, cada candidato se aferra a su propia percepción que no necesariamente refleja la realidad. El caso más claro es el de la actual alcaldesa, cuyo fastidio es evidente ante los resultados de tres encuestas que la colocan muy por debajo de sus expectativas. Ella las llama encuestas "publicitarias", es decir, mentirosas, que buscan inclinar la balanza torciendo la voluntad de un electorado que, según ella, "debe saber" que es "decente" y tiene "las manos limpias" (lo repite hasta el hartazgo). Lo curioso es que una de esas encuestadoras, GFK, es patrocinada por un medio escrito que promociona y respalda su candidatura. Las otras dos son Datum y Apoyo, ambas de mucho prestigio.

Por lo dicho, querer darle crédito a un sondeo telefónico sin base estadística es absurdo y muestra signos inequívocos de desesperación. Susana tiene muchos años en la arena política, sabe cómo funciona la estadística, que, por definición, es la herramienta fundamental que permite llevar a cabo un proceso relacionado con una investigación científica.

Sabe, asimismo, que cada encuesta basada en un trabajo riguroso de campo da como resultado la foto del momento y que, nadie lo duda, puede variar. No es la última palabra, pero sí un certero punto de partida. No es bueno para Susana mostrarse quejosa, abrumada o desorientada por resultados adversos. No es recomendable que pierda la brújula de la realidad. La caída puede ser devastadora. Susana debe atreverse a ser sincera consigo misma. Nadie puede oponerse a que intente cambiar la intención de voto para su beneficio, pero sin apelar a disparates.

Las encuestas telefónicas que se realizan en los medios pueden darnos una sensación, pero sus resultados no son ni remotamente una expresión de la realidad. Incluso pueden distorsionar más esa percepción si se trata de 'portátiles telefónicas'. No hay que creer en vaticinios del pulpo Paul. La realidad es una sola.