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Alfredo Ferrero,Al.Mercadoaferrero@peru21.com

Sin las nuevas inversiones de los operadores privados, el terminal ya habría colapsado. Hay algunas demoras en el desembolso de inversiones, pero estas son temporales y coyunturales. El principal problema se concentra en aspectos que dependen del Gobierno: la seguridad en el puerto y, sobre todo, el entrampado acceso al terminal. Así, cinco cruceros no podrían desembarcar pues no hay espacio disponible. El transporte de carga en un puerto con dificultades de ingreso dilata procesos y genera sobrecostos para el comercio exterior. El Callao vive un cuello de botella. Hay que darle solución ya. De lo contrario, el objetivo de ser hub estará en riesgo.