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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Se firmó ayer, finalmente, el contrato del Gasoducto del Sur. No será nuestro papel ahondar en los entretelones –esperamos que las instancias lleven los procesos y determinen dichos cuestionamientos–, sino, más bien, reflexionar sobre el proceso en sí desde algunos puntos de vista que se han dejado de lado en el camino.

El primero es sobre el proyecto en sí. ¿Era necesario? En bruto, la respuesta es sí; es en los detalles donde saltan las diferencias. Tomando en consideración nuestra precariedad institucional, y más aún las discusiones que aún producen los procesos de privatización en los noventa, habría sido ideal que el concurso sea más transparente y, sobre todo, más estudiado. No tenemos idea de la demanda y oferta de dicho gasoducto, aunque sí sabemos que deberían existir ambas si nos guiamos por la realidad de la zona y de la demanda proyectada.

Por otro lado, se halla la brecha de infraestructura. Si observamos un mapa de las carreteras y caminos rurales, superponemos un mapa de redes de telefonía e Internet, y superponemos un mapa de redes eléctricas, encontraremos que la dinámica económica del interior del Perú se resuelve en dicho tramado.

La infraestructura une al Perú rural y al urbano, y en ese sentido el Gasoducto pudo estar mejor diseñado. Por ejemplo, si se unían al mismo no solo demanda por energía, sino también proyectos de conexión (¿ferroviaria tal vez?) en transportes y comunicaciones. Recordemos el estudio de Richard Webb: es gracias a dicha conectividad que los ingresos rurales pasaron de un crecimiento promedio de 1,6%, entre 1950 y 1995, a 5,1% en el 2010.

Pero el desarrollo del Perú pasa no solo por sacar adelante proyectos de corte económico. Es necesario que pase por mejoras institucionales, y este es un caso claro de pérdida, no de ganancias. Esto implica no solo el proceso en sí, sino, además, el uso de estos megaproyectos como parámetro, como ejemplo de cómo se deben sustentar los proyectos. En ambas instancias, el proceso y el sustento, el Gasoducto pudo ser mejor.