Tenemos nuevo gabinete ministerial. En economía sugiero tres tareas prioritarias, teniendo en cuenta que se trata de un gobierno de transición con un tiempo acotado y que el clamor popular es la búsqueda de empleo.

En primer lugar, mantener un manejo adecuado de las finanzas públicas. Entre 2001 y 2019 el déficit fiscal, que indica el exceso de gastos sobre ingresos del sector público, fue de 0.4% del PBI como promedio anual. La pandemia en 2020 está obligando al Gobierno a gastar más en un contexto en el que disminuyen los ingresos tributarios. La raíz de esto último está en las menores ventas de las empresas, debido a que no hay quien compre y eso ocurre por la disminución en el empleo. Entonces se recauda menos por concepto de impuestos, tanto la renta como IGV. Vender y comprar menos desaceleran la rueda de la economía. Para este año se espera un déficit fiscal cercano a 10% del PBI, algo que era inevitable y ha ocurrido en todos los países. Tarea 1: cuidar la caja fiscal y proceder con una senda de consolidación fiscal, es decir, una reducción gradual del déficit fiscal. Nadie puede vivir por encima de sus ingresos de manera indefinida. El déficit fiscal no es de izquierda ni de derecha. El exceso de gastos sobre ingresos ha elevado la deuda pública de 26.9% del PBI en 2019 a 35% del PBI en 2020.

En este entorno, el ministro de Economía recibirá un aluvión de pedidos de mayor gasto, la mayoría proveniente de un Congreso que ahora se sentirá con carta libre para pedir dinero para cualquier fin. Dirán que lo hacen en nombre del pueblo. Es falso. Solo buscan resultados en el corto plazo a costa de un desastre posterior; es el típico menú populista, que es lo que debe evitarse. Por lo tanto, la tarea 2 será decir no a los pedidos populistas del Congreso. Y para ello requerirá apoyo político. Con las dos primeras tareas se logran cimientos sólidos para lograr el crecimiento con empleo.

La tarea 3 se relaciona con la aceleración de la inversión pública. Aquí, la tarea con los presidentes regionales es crucial. Tienen el dinero para aumentar el empleo temporal, al menos hasta fines de 2021. Cada sol importa. Tengo claro que no será suficiente. Se requiere un aumento de la inversión privada, que representa 80% de la inversión total. Estas son decisiones voluntarias, desde la persona que vende jugo de naranja en cualquier esquina de la ciudad hasta aquella que vende zapatos en Trujillo o artesanías en Puno. Todos son inversionistas privados, pues arriesgan dinero propio o de deuda para poner un negocio. Y con ello crean empleo, que hoy es la mayor necesidad de miles de ciudadanos y la base para que el gasto aumente.

El aumento de la inversión necesita de un entorno de credibilidad, que debe generar el Gobierno. Al igual que el requerido por cualquier miembro del gabinete al implementar alguna medida. Y esta parte está cuesta arriba. No existe opción de reactivación económica con empleo sin destrabar la crisis política. La política determina la economía, hoy más que nunca.


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