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arielsegal@hotmail.com

La primavera se asocia con el renacer de la vida, y eso para el Islam sería la metáfora de una reforma para adaptarse a los tiempos modernos, y así, distanciarse del islamismo radical que tanto daño hace a la imagen de los musulmanes del planeta.

Los árabes, que son los descendientes de los habitantes de la Península Arábiga en donde surgió el Islam en el siglo 7, son hoy los generadores, y a la vez, las principales víctimas de la manifestaciones más perversas del fanatismo islamista (también sufren muchas etnias no árabes y no musulmanes en África, Medio Oriente y Asia a manos del Estado Islámico (EI), Al Qaeda, Boko Haram, etc.

Esta semana la Liga Árabe, que representa a los 22 países de mayoría árabe del mundo (otros 27 son naciones de mayoría musulmana no árabe como Indonesia, Pakistán, Turquía, Irán, etc.), aprobó la elaboración de una estrategia conjunta para luchar contra el terrorismo islamista. En diciembre, el dictador egipcio, Abdul Fattah el-Sisi, se dirigió a los principales clérigos de su nación en la Universidad Islámica de Al-Azhar de El Cairo y exigió que "revolucionen" la interpretación del Corán para acabar con el fanatismo y adaptarla a valores universales contemporáneos. No es frecuente que un dirigente musulmán señale que el mayor problema de correligionarios sea interno, en lugar de acusar, demagógicamente, al "imperialismo", al "sionismo", etc. Cabe mencionar que Al-Azhar es una de las universidades que más ha influido en radicalizar al Islam en las últimas décadas.

Gradualmente algunos clérigos musulmanes se aúnan a la crítica contra la mentalidad medieval y violenta de los yihadistas ("guerreros santos").¿Estos son casos aislados o es este el comienzo de los musulmanes moderados?