Prensa bajo asedio. (GEC)
Prensa bajo asedio. (GEC)

El Consejo de la Prensa Peruana (CPP) acaba de elevar a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) su informe sobre la libertad de expresión correspondiente a este año, 2019. La larga enumeración de incidentes y denuncias de amenazas o ataques directos al ejercicio periodístico resulta asaz llamativa, sobre todo si se refiere a una democracia y no a una dictadura, que, por cierto, todavía quedan en América Latina.

Y es que las maniobras para maniatar esta libertad fundamental de la ciudadanía para expresar opiniones y pareceres provienen del Congreso de la República, hoy dominado por una mayoría, Fuerza Popular, cuya inspiración ideológica es justamente un gobierno que, habiendo sido elegido democráticamente, desembocó pronto en una dictadura que no solo amenazó y se dedicó a demoler a la prensa libre, a través de pasquines y canales de televisión específicamente coimeados con ese fin, sino que además usó estos medios de comunicación para ocultar la corrupción generalizada –previa captura del Poder Judicial– que años después quedó al descubierto.

El modelo de intimidación a los medios es claro y casi que replica lo sucedido durante la dictadura fujimorista, cada vez que se denunciaban los negocios sucios del régimen. Esta vez los juicios con que se defienden los denunciados reciben inmediato respaldo del Parlamento, presto siempre a conformar comisiones de investigación para encontrar el más mínimo pretexto, por absurdo que fuese, para golpear a quienes los ponen en evidencia.

La abortada ‘Ley Mulder’ o ‘Ley Mordaza’, por ejemplo, fue el gran artilugio con que se pretendió tumbar a la prensa, asfixiándola económicamente, cuando todas las investigaciones conducían a expresidentes y entonces encumbrados líderes políticos. O la contratación de pandillas de trolls –con quienes se fotografiaba, arengándolos, una connotada parlamentaria de FP– para atacar digitalmente a los medios que denuncian casos de corrupción, hasta llegar a la reciente amenaza contra las empresas encuestadoras –Mauricio Mulder otra vez, solícito con el keikismo– por difundir sondeos de opinión contrarios al gusto de la mayoría en el Congreso.

La lista de la CPP es larga y el escenario a todas luces alarmante, pero desde aquí avisamos que miedo es lo último que los enemigos de la verdad deben esperar del periodismo.