(Foto: Congreso)
(Foto: Congreso)

Las recientes confesiones de José Miguel Castro, el procesado exgerente general villaranista de la comuna limeña, que publicó EC ayer incineraron a muchos (ojo que todo hasta ahora es palabra contra palabra: los acusados han negado todo y Budián tiene que probar sus asertos). Por lo pronto, que Jorge Nieto se olvide de sus aspiraciones presidenciales, mientras que Marisa Glave va a tener que abandonar la política activa. También se ve difícil que la inmortal Anel Townsend pueda emerger indemne de estas nuevas acusaciones, pues hasta ahora ha pasado piola. ¿Qué espera el Ministerio Público para interrogar a Luis Favre?

Otra gran interrogante aquí es si la Fiscalía va a tratar esta trama villaranista con la misma implacable y machacona dureza con la que Pérez y Vela han tratado otros casos, como los que implican al Apra o al fujimorismo. Por mucho menos a varios les cayeron prisiones preventivas y declaraciones diarias.

Esa misma pregunta se les puede trasladar a los medios. ¿La República y otros crucificarán diariamente en portada a los villaranistas, como a Keiko? Y son las 3:00 p.m. y el Útero de Marita y los locuaces coleguitas Laurita Grados, Curwen y Andy Livise aún no han sacado allí una sola línea de todo esto. Otra reacción que espero ver es a Mónica Sánchez lavar, entre sus dulces lágrimas, la bandera, junto a Christian Thorsen, Gustavo Bueno, “Jacinto Díaz”, George Forsyth, Carlín, Eduardo Adrianzén e Indira Huilca, con Julito Andrade dándoles atrás una serenata. Lo mejor de todo el caso Villarán es que a la izquierda se le acabó ese discurso de la moral. ¿Mi vecinito Augusto Rey le dedicará una columna a todo esto?

PD.: Ahora con todo esto solo espero que aparezca la verdadera razón detrás de mi abrupta y sospechosa salida de la dirección de Correo en plena campaña de la revocatoria, cuando a Villarán le convenía mucho…