Políticos tras  las pensiones
Políticos tras las pensiones

En el Congreso, la Comisión de Reforma de Pensiones (CRP) aprobó un nuevo sistema en el que se crearía un Organismo Público de Pensiones. Aquello suena bien, puesto que la ONP ha sido un desastre, pero la verdad es que el cambio puede ser peor.

El proyecto resulta peligroso, puesto que el Estado tendrá control absoluto de las pensiones de los afiliados. Asimismo, será el Estado el que decida en qué invertir aquel dinero, pero como es bien sabido, el Estado no decide, deciden los políticos. Entonces, con esta reforma, aquellos políticos podrían invertir los ahorros de toda la vida de los afiliados en elefantes blancos como la Refinería de Talara u otros proyectos totalmente ineficientes que generarán pérdidas cuantiosas.

Por otro lado, la CRP no se ha pronunciado sobre lo que sucederá con las AFP, lo cual genera incertidumbre, puesto que podrían determinar la eliminación de estas y otorgarles a políticos y burócratas el monopolio de las pensiones. Aquello sería inconstitucional, pero el actual Parlamento ha demostrado que el respeto a la Constitución es su última prioridad.

El Estado es un pésimo administrador y hay centenares de ejemplos que lo demuestran: ONP, Petroperú, Sedapal… Entonces, resulta ilógico querer que ese ineficiente administrador tenga el monopolio de las pensiones. Porque, cuando por ineficiencia o corrupción se esfume el dinero de las pensiones de millones de trabajadores, los políticos no se responsabilizarán.

Por ello, cualquier reforma que se haga debería buscar otorgarles más libertad de elección a los aportantes, para que puedan decidir entre sistemas privados y públicos, no simplemente reducir las alternativas y dejar a políticos y burócratas como únicos administradores. De no hacerlo así, los aportantes estarán expuestos a perder sus ahorros.

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