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En política, uno es ninguno

“Los ‘limeños’ quieren tumbarse a Villanueva, aislar a Vizcarra y recuperar la cuota de poder que tuvieron en la breve era Kuczynski”.

César Villanueva

César Villanueva ha sido blanco de críticas de parte de algunos 'ppkausas' por coordinar con otras bancadas antes que con ellos. (Perú21)

César Villanueva ha sido blanco de críticas de parte de algunos 'ppkausas' por coordinar con otras bancadas antes que con ellos. (Perú21)

Perú21

Mariella Balbi
Mariella Balbi

Los griegos crearon la palabra ‘política’. Conceptualiza el arte de vivir en sociedad, en la ‘polis’ (ciudad). La práctica política se aboca al bien común, por eso las individualidades no suman. Para hacer política, el individuo se organiza en partidos, pese a estar mundialmente devaluados. Sin embargo, pretender participar en política desde las emociones de algunos individuos resulta ciego y fatal para un país.

La mira resulta corta y contempla principalmente resentimientos, enconos, animadversiones y frustraciones. Resulta tóxico. Lo vemos en Peruanos por el Kambio (¿PpK es un partido?). Ninguno de los cuatro parlamentarios ppkausas limeños que declaran acremente contra su gobierno y contra el premier César Villanueva son militantes. Tampoco lo son una buena parte de los congresistas provincianos ppkausas. Pero ellos no están enfadados ni dolidos con Villanueva y menos con el presidente Martín Vizcarra.

Resulta claro que los ‘limeños’ quieren tumbarse a Villanueva, aislar a Vizcarra y recuperar la cuota de poder que tuvieron en la breve era Kuczynski. Y, de carambola, sopapear al monstruo de las siete cabezas: el fujimorismo.

La bancada de PpK se desgajó desde el inicio y terminó de craquelarse con el indulto a Fujimori otorgado por Kuczynski. Los ‘limeños’, unos menos que otros, se representan tan solo a sí mismos. Sus argumentos para cuestionar al premier son en exceso sentimentales. Hablan de desdén, desprecio hacia la bancada ppkausa, última oportunidad, etc.

También le reprochan al Ejecutivo que converse y coordine con la mayoritaria bancada de Fuerza Popular, a la que aborrecen. Conversar con los fujimoristas es como ajo y cruz para un vampiro. Para algunos son solo celos. Lo cierto es que no hacen política –esta implica consensuar, aliarse–, aunque cuentan con audiencia mediática. Quieren su guerra y no la paz política que necesita nuestro país.

El actual gobierno ha cumplido 100 días. Surgió porque el Ejecutivo anterior compró votos para evitar la vacancia de Kuczynski. Algo repudiable que los ppkausas limeños soslayan. Ciertamente el actual régimen no es Charles Atlas. Es débil, pero no lo afectará una ruptura más de la bancada ppkausa. De ocurrir, será un ícono de lo nocivo que son las individualidades en política.

Hay que ser ciego para no ver la desinstitucionalización del Perú. En el MEF se coimea, el sistema judicial es laxo frente a la corrupción. La ONPE está desprestigiada, carece de credibilidad. Hay muchos partidos vientres de alquiler. Si el antifujimorismo no puede hacer alianzas y ganar la Mesa Directiva, será su problema. El Perú no es el sentimental vals “Desdén”.

Pero quizá el Ejecutivo deba entonarlo y decir: “(…) yo seguiré luchando por mi suerte, sin escuchar las espantadas voces de los envenenados por la muerte”.

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