Política insalubre
Política insalubre

Las imágenes son más que elocuentes. Los candidatos en campaña para las elecciones de abril están cayendo –unos más que otros– en toda clase de imprudencias, tanto en sus discursos bajo techo como en sus convocatorias callejeras, generando tumultos y aglomeraciones desaconsejadas por los especialistas, sobre todo en estos días, que el país vive una peligrosísima segunda ola de contagios.

Se entiende la desesperación por empinarse y sacar, aunque sea, “media cabecita” encima de sus competidores en las encuestas, pero apretujaderas como las que se vieron por ejemplo en Piura durante la visita que hizo César Acuña, que hasta ameritó una intervención policial, son a todas luces irresponsables. El aspirante de APP, reincidente en estas bochornosas actividades propagandísticas (y encima se queja cuando la PNP las desactiva), no es, sin embargo, el único en poner en riesgo la vida de sus prosélitos.

Urge pues que el Minsa se ponga las pilas y emita de una vez el protocolo sanitario electoral para que los candidatos puedan hacer campaña, cumpliendo un conjunto realista de normas de bioseguridad para evitar que las concentraciones políticas no terminen siendo un foco infeccioso. Así, al reforzar las medidas de prevención, se acallarán las voces de médicos y analistas que, ante estas turbamultas y los ascendentes índices de contagios y muertes, han comenzado a plantear la postergación de las elecciones.

Pero esa fecha es inamovible, las elecciones deben realizarse el 11 de abril próximo, día al que, por supuesto, debemos llegar sanos y con una organizada, impecable logística para el sufragio.

El avance de la segunda ola del COVID-19 no puede atentar contra el cronograma electoral establecido. Al Minsa debemos exigirle resolución con unos protocolos que están tardando demasiado, y a los candidatos, un mínimo de decencia y respeto por el prójimo.

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