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Carlos Carlín, Habla.babasFlaco como él solo, metido en sus bicishorts, siempre con sus hijos, en el malecón o llevándolos a cortar el pelo. Distraído, amable, atarantado. Así he encontrado a Pedro Suárez-Vértiz varias veces por la calle.

No somos amigos, pero siempre ha habido en esos encuentros mucha simpatía. Es que es inevitable no recibir solo buena onda cuando te encuentras con él. La buena onda de quien es sincero, verdadero, sin poses, sin esfuerzos ni disfuerzos por caer bien. Pedro es como es.

Por eso se le quiere por la calle y se le aplaude en el escenario. Y se le recuerda y se le extraña. Por talentoso, por sensible, por creativo.

Pedro regresará cuando tenga que regresar. Mientras, dejemos de rellenar programas y noticieros con el falso interés de saber cómo se encuentra, cuando lo que realmente queremos es vender. ¿Cómo está? Él ya lo dijo. Está con su familia, componiendo y viviendo bien, como vive la gente buena.

Cuando pienses en volver, Pedro, aquí estará toda la gente que te quiere, que no te olvida y que solo desea lo mejor para un 'pata' brillante y honesto como tú.