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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Lamentamos, no obstante, que el gobierno presuma que con ello –y tal vez un par de demostraciones adicionales– podrá minimizar el entuerto. Muy por el contrario, cada día se agrandan las sospechas.

Hoy sumamos al entuerto dos testimonios claves que aseguran la colaboración de Óscar López Meneses con la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI). Según ambas fuentes, López Meneses habría cooperado con dicha institución en tres áreas relacionadas a la inteligencia: operativos psicosociales, tecnologías de información y "chuponeo", así como seguimiento de actores políticos. Y peor aún, bajo un modo de operación que provendría desde el gobierno anterior. Son dos testimonios que consideramos deben ser investigados.

Por otro lado, la renuncia del Sr. Pedraza no explica –ni por asomo– las razones detrás de la seguridad desplegada, ni sobre quién dio la orden. Tal como sostuvimos ayer, no es creíble suponer que las órdenes se dieron por vía telefónica, y que encima se ejecutaron durante casi 18 meses en direcciones equivocadas.

Como bien detallamos en nuestra sección Actualidad, la primera solicitud se genera a pedido de terceros utilizando el nombre del Almte. Cueto; la segunda, sin embargo, a pedido de la Policía. Finalmente, y como para poner un gigantesco signo de interrogación, el Almte. Cueto solicita custodia de su familia tan solo tres días después de la segunda solicitud, como confirmando que no desea estar ligado a este espinoso tema. Si la solicitud del Almte. Cueto llegó el 15 de agosto a la Policía, ¿por qué se mantuvo la seguridad en la casa de López Meneses hasta estos días?

Algo muy extraño ha sucedido, y esperamos que la prensa no se deje confundir con alguna historieta repentina. Esperamos, una vez más, que se brinden explicaciones claras, y no coléricas reacciones.