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Como ocurrió en anteriores ocasiones, los resultados recientes de la evaluación PISA han generado comentarios pesimistas acerca de las habilidades de nuestros estudiantes y de la calidad de nuestro sistema educativo. ¿Estamos mal? Sin ninguna duda. ¿Estamos peor que en anteriores evaluaciones? No, de acuerdo a los informes disponibles, en particular uno para el caso peruano elaborado por la Unidad de Medición de la Calidad Educativa (UMC) del Ministerio de Educación .

Estamos mal en tanto la mayoría de nuestros estudiantes se ubican en el nivel 1 o por debajo de 1 en rendimiento en las escalas en matemática (75%), ciencias (69%) y lectura (60%). En el informe se encuentran descripciones y ejemplos de lo que esto significa en términos de las habilidades de los estudiantes, pero resumiendo se podría decir que estos solo logran resolver problemas concretos, y a veces ni siquiera esto. Estamos mal también en tanto PISA muestra nuevamente que el sistema educativo peruano es altamente inequitativo; por ejemplo, hay una inmensa brecha de rendimiento entre estudiantes rurales y urbanos a favor de estos.

No estamos peor que en anteriores evaluaciones de PISA en tanto que en la única escala que es en estricto comparable (lectura), el Perú es el país que más ha progresado desde la primera evaluación. Esto en un contexto en el que la cobertura neta de los estudiantes de 15 años ha pasado de 66% a 87% entre el 2001 y el 2012 (México y Colombia tienen promedios mayores al nuestro en la prueba pero tasas de cobertura de alrededor de 70% alrededor del 2012). Mejorar la cobertura y subir el rendimiento es un logro destacable.

Se ha mencionado insistentemente que hemos caído en el ranking respecto al año 2009, pero hay que considerar que tres países que participaron el 2009 con resultados similares o más bajos que el Perú (Azerbaiyán, Kirguistán y Panamá) no participaron el 2012. Dadas estas y otras ausencias y adiciones de países entre años, no tiene sentido decir que hemos caído posiciones o que somos últimos del mundo (la mayoría de países con ingresos medios o bajos no participa en PISA).

Los resultados son altamente preocupantes sin duda, pero no son resultado de un gobierno en particular sino de la poca importancia que como país le hemos dado a la educación. Los alumnos evaluados el 2012 nacieron e iniciaron su educación inicial durante el gobierno del ingeniero Fujimori y continuaron su escolaridad con los presidentes Paniagua, Toledo, García y Humala. Los motivos del bajo rendimiento tendrían que ver principalmente con la calidad de los procesos pedagógicos implementados en las aulas. Nuestros docentes tradicionalmente han "dictado" clases, mientras que el enfoque de PISA requiere solución de problemas. No olvidemos que PISA mide solo algunos de los resultados esperables de la educación. Por ejemplo, sería deseable que los resultados de evaluaciones en curso por la UMC muestren que los estudiantes están adquiriendo habilidades ciudadanas avanzadas, relevantes para la que tal vez sea la tarea mayor para el país: profundizar la democracia.