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El Perú no es una isla, se ve afectado por un apagado desenvolvimiento económico internacional, con un ciclo económico a la baja desde el 2008 y que aún no da visos de recuperación. Vemos que los fenómenos económicos como la crisis bursátil de China, la prolongada crisis griega y sus efectos en el resto de Europa, la anunciada alza de la tasa de interés de la Reserva Federal, entre otros, se reflejan en los canales comerciales y de flujos de capitales. El estancamiento de los precios de los commodities y la menor inversión de corto y largo plazo dan como resultado un tipo de cambio en alza. Por otro lado, la ausencia de confianza en el rumbo del país –hasta hace poco la estrella rutilante de América Latina–, la imagen de un deficiente clima de negocios y de un sistema de reglas confiable hacen de este año electoral un año difícil para el Perú.

Así, ¿cómo dar un empujón a la economía?, ¿cómo volvemos a generar confianza en el país? Es importante dar señales claras de que la economía mantendrá un buen manejo de sus finanzas públicas y no se embarcará en aventuras populistas de mayor gasto corriente o de encarecimiento de los costos productivos. El manejo adecuado del presupuesto es clave, y el Ejecutivo, al no contar con un apoyo parlamentario, tendrá que mostrar que existen claras reglas de equilibrio fiscal, de límites del endeudamiento neto, que deberá evitar saltar las reglas fiscales tanto para el Gobierno Central como para los subnacionales. La consistencia que se ha tenido durante los últimos 20 años de manejo macroeconómico del país es una herencia positiva para el siguiente gobierno.

En cuanto a los programas sociales, deberá mostrarse su impacto. Estos son buenos para generar una red de seguridad para los más necesitados, pero no resultan útiles para reducir la pobreza en general. Así se ha visto en muchos países donde se aplican.

El presidente anunció que hay una cartera de proyectos de inversión muy grande. Esperemos que las trabas burocráticas no los retengan, pues, con más inversión en todos los sectores, veremos más crecimiento y mayor inclusión. Por otro lado, si vemos que ahora tenemos un tipo de cambio más favorable a las exportaciones no tradicionales, ¿por qué nos enfocamos en el lado de la oferta con el Plan de Diversificación Productiva y no hacemos un esfuerzo de promoción económica agresiva en mercados ya abiertos por los acuerdos comerciales? En lo político, procuremos candidatos con equipos y propuestas fundamentadas para el desarrollo.