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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Sin embargo, con un tono amenazante manifiesta que la FIFA lo respalda y que si es separado del cargo, el Perú sería desafiliado, con lo cual deberíamos contentarnos con jugar campeonatos de barrio. Esta advertencia no la realiza un dirigente exitoso o victorioso. La hace alguien que está en la federación hace 30 años y, en ese periodo, derrotas es lo único que ha cosechado.

Por otro lado, es inaceptable que el deporte más popular del planeta –el que con cada Mundial nos tiene paralizados– esté amarrado por una argolla de dirigentes, todos los cuales ni bien fueron elegidos se han entornillado. El caso peruano, si bien es extremo, no es aislado.

Incluso con ingresos anuales de más de mil millones de dólares, la FIFA es el equivalente moderno de El Dorado. Por eso es que ninguno de ellos quiere abandonarlo; dirigente que llega se queda, aun después de pasar a ser un jubilado muy bien remunerado.

En realidad, lo que ha ocurrido con la FIFA es que sus ingresos se han multiplicado 10 veces en la última década, pero la estructura de la organización no ha cambiado, es la misma desde hace 50 años. La diferencia es que antes los dirigentes, incluyendo los peruanos, eran entusiastas y sacrificados, gastando su dinero para representarnos. Hoy son todo lo contrario, se llenan los bolsillos y ni siquiera tienen que mostrar resultados.

Así que la pregunta que nos hacemos, especialmente ante el seguro fracaso de la selección mientras Burga esté a cargo, es si se justifica que, además de la vergüenza que pasamos cada cuatro años en el gramado, tengamos que ser humillados por la imposición de un grupo poco santo. Capaz es hora de liberarnos. Total, no tenemos mucho que perder en la actualidad, para ser francos.