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Un día después de que el presidente Ollanta Humala revelara haber dado "instrucciones" a su bancada para no blindar a Alejandro Toledo en la investigación parlamentaria por Ecoteva, fue más que notoria la ausencia mayoritaria de parlamentarios oficialistas en la Comisión de Fiscalización.

El amigo del hermanísimo Alexis, Josué Gutiérrez, se hizo humo; la vocera Julia Teves brilló por su ausencia, y de Rogelio Canches y Luis Llatas no se vio ni las sombras. Para cubrir la falta, la oficialista Esther Saavedra arguyó que había "reunión de bancada". Bastante conveniente el cónclave si se tiene en cuenta que debido a este ausentismo era imposible que la comisión tuviera el quórum necesario para sesionar formalmente. Y más oportuno todavía si se advierte que Fiscalización tenía programado escuchar testimonios claves sobre la adquisición de lujosos inmuebles por parte de la dupla Toledo–Karp.

Según ha dicho luego el titular del Congreso, Fredy Otárola, el mandatario no ha dado "instrucciones"; solo un "mensaje" a sus copartidarios para investigar "con independencia y firmeza".

Fuentes oficialistas, por su parte, aseguran que la "orden" presidencial no sería en realidad tan tajante como se ha expresado mediáticamente. "Humala ha pedido tomar un poco de distancia de su otrora estrecho aliado. La consigna es: 'ni tan cerca que me queme ni tan lejos que me hiele'", indicaron. Es que, precisan, el presidente cree que sin el apoyo de Perú Posible las cosas se le pueden dificultar un poco en el Parlamento. "Son diez votos, son pocos pero son", habría dicho.

Pero también –añaden– tiene muy claro que el 'sano y sagrado' se ha convertido en un lastre político lo cual, sumado a su caída en las encuestas, es un lujo que no se puede dar.