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Dicen que "escobita nueva barre bien". Ayer –en vísperas de cumplir su primer mes en la conducción del Parlamento–, Fredy Otárola anunció que sostendrá encuentros semanales con los medios de comunicación para hablar sobre temas de interés público.

La cita, según una nota de prensa del Congreso, se llevará a cabo todos los viernes al mediodía. Lo mismo que hizo años atrás Carlos Ferrero cuando presidió el Legislativo. ¿Coincidencia? ¡No, qué va! Mismo asesor, misma estrategia.

En el caso del peruposibilista, sin embargo, este gesto de "transparencia" duró poco. Y es que, al cabo de un tiempo, poco o nada interesó su opinión sobre temas que habían ocurrido varios días antes. Así las cosas, y a falta de cámaras de televisión, el entonces titular del Congreso tiró la toalla y adiós conferencias.

Ahora, Otárola habla de "reuniones frecuentes" y de "abierta comunicación". Bastante difícil si tenemos en cuenta que, ante los requerimientos de la prensa por dos hechos directamente vinculados a su institución: la denuncia sobre los 'narcocongresistas' y la calificación al Congreso como la institución más corrupta del país, no tuvo mejor idea que poner pies en polvorosa y, como cuy en tómbola, buscar una salida que lo ponga a buen recaudo de los aguerridos cronistas parlamentarios. "Yo no me corro de la prensa; mal haría", ha dicho después a modo de justificación.

Cuestión de estilos. A la actitud confrontacional y "fosforito" de Daniel Abugattás, le sucedió la de Víctor Isla, quien respondía a todo pero en el fondo no decía nada. Así 'bypaseó' a los periodistas a lo largo de toda su gestión. Habrá que ver ahora si Otárola impone nuevas formas de comunicación: ver a los periodistas y salir corriendo cual"correcaminos" no parece ser la mejor.