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Como si tuvieran el compromiso de desacreditar más al Congreso, algunas de las bancadas han recurrido a parlamentarios con nefastos antecedentes –algunos procesados y hasta sancionados por faltas éticas– para la presidencia de algunas comisiones.

Parece que hoy más que nunca nuestros 'padres de la patria' están totalmente desconectados de la población, lo cual resulta grave porque puede aumentar el descontento nacional.

Lo cierto es que no se explica por qué entre 43 parlamentarios, el gobiernista Partido Nacionalista optó por Omar Chehade para la Comisión de Constitución. Chehade no solo arrastra el escándalo de 'Brujas de Cachiche' –que le costó el cargo de segundo vicepresidente de la República y una suspensión de 120 días, cuyo caso sigue en la vía judicial– sino que se trata de la misma persona que desconoció la actual Carta Magna y juró al cargo ante el país y el mundo por la Constitución de 1979.

Pero no solo es el oficialismo. Fuerza Popular, con 36 representantes, dejó de lado el escándalo que envolvió a su legislador Néstor Valqui (con el negocio del proxenetismo) y le confió la Comisión de Pueblos Andinos.

La bancada de AP-Frente Amplio, que tiene entre sus filas a destacados militantes de Acción Popular, prefirió darle la Comisión de Descentralización al polémico Jorge Rimarachín, cuyo discurso es a favor, precisamente, del atraso de Cajamarca.

Y la tarea de fiscalización estará en manos de un exalcalde que fue denunciado por corrupción.

Otra muestra de lo ilógico que fue la distribución de presidencias es que habiendo dos generales y un almirante en retiro, la Comisión de Defensa Nacional esté en manos del antropólogo nacionalista Hugo Carrillo. Esta es nuestra realidad.