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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.comPor fin, luego de tantos años de desidia y cálculo político, el Congreso se animó a resolver la elección de los seis magistrados del Tribunal Constitucional. Podríamos llenar este espacio de quejas respecto al proceso y un sinfín de pequeñas señas, pero no hay que ser mezquino; finalmente han sido elegidos los magistrados y, lo mejor de todo, nos permiten mirar con optimismo nuestro futuro institucional.

¡Cuánto se ha escrito sobre nuestra precariedad institucional y el Congreso no daba pie con bola! Y es que no tenemos que acudir a expertos de la teoría institucional para entender la importancia de contar con reglas claras y procesos transparentes en el proceso de desarrollo. Igual, recordémoslo.

Según el último reporte de competitividad global del Foro Económico Mundial, el Perú ocupa el puesto 109 sobre 148; léase, ocupamos el percentil 73 de la tabla. Nuestro problema no es económico; es institucional: casi en cualquier indicador nos encontramos rodeados de países mucho más pobres que nosotros. Sierra Leona, un país con ingresos por persona de US$827 (en el mismo listado del Banco Mundial, Perú figura con US$9,538), aparece dos puestos por encima respecto a derechos de propiedad. En protección de la propiedad intelectual aparece 33 puestos por encima, así como en uso de fondos públicos, confianza en la clase política, independencia del sistema judicial y peso regulatorio. En fin, queda claro que no es un tema de recursos.

En los últimos 24 años nos hemos hecho la idea de que son las reglas económicas las que aseguran el crecimiento, y en parte es cierto; sin un marco que promueva la iniciativa privada, respete el libre flujo de los bienes y servicios a través de los mercados, se manejen prudentemente las cuentas públicas y se defienda el valor de la moneda, será muy difícil que los distintos agentes apuesten e inviertan. Pero nada de ello nos permitirá crecer sostenidamente si dichas reglas no están protegidas por otras instituciones (legales, políticas, sociales, entre otras).

La elección de ayer es un paso en dicho sentido. ¡Enhorabuena!