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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Incluso como cuando se rumorea la salida de un entrenador de fútbol, los dirigentes se ven obligados a renovarle la confianza, lo cual es el beso de la muerte y el anuncio de un despido asegurado.

Aunque en nuestro actual escenario y ante la parquedad del mandatario no se le ocurrió mejor idea al involucrado –el premier, a quien ya nadie parece escucharlo– que tratar de enfriar el rumor ratificándose él mismo en el cargo, con lo cual solo ha logrado avivarlo. Por lo que recién entramos a julio y ya las historias sobre cambios están volando.

Sin embargo, en esta ocasión hay un elemento realmente perturbador en el ambiente, ya que existe la intención en tiendas mercantilistas de tomar el control de la economía para cambiar radicalmente el rumbo coherente por el cual ha venido transitando –exitosamente– durante 20 años. El objetivo sería otorgarle 'obsequios' tributarios a determinados privilegiados.

Por otro lado, la pareja presidencial podría creer, al haber empresarios participando en la movida, que los mercados estarían encantados. Cuando en realidad el impacto que tendría lo que les están proponiendo sería desastroso, exactamente lo contrario a lo que ellos estarían esperando.

Más aun, el momento no puede ser más inadecuado, en medio de una tormenta en el exterior y con la pérdida de confianza por el episodio Repsol. Sin duda alguna el realizar en la actualidad cambios dramáticos en política económica o entre sus encargados, estaría condenado a un fracaso garantizado. Que miren más bien hacia otro lado, a los sectores que no avanzan y sí requieren ser renovados.