Foto: USI.
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Luis Bambarén,ObispoAutor: Gonzalo Pajares.gpajares@peru21.com

Monseñor Luis Bambarén, además de ser jesuita, es amigo del nuevo Papa. En esta charla nos habla de lo que espera del pontificado de Francisco y de algunos temas candentes para la Iglesia.

Latinoamérica es el lugar del mundo en el que hay más católicos. En ese contexto, ¿Roma hizo política al elegir a un Papa argentino?América Latina tiene la mitad de católicos del mundo y, por eso, todos estamos contentos de la elección de Francisco. Sin embargo, no creo que esto haya pesado al momento de elegirlo. En Europa ha disminuido mucho la fuerza de la Iglesia Católica por una razón muy simple: los matrimonios ya no tienen hijos y, por eso, no hay jóvenes. Los que hay son hijos de musulmanes, de gente de Europa del Este, de inmigrantes latinoamericanos. Esta es la nueva juventud europea, por eso ha disminuido el número de vocaciones católicas. En América Latina, en Asia y en África pasa lo contrario: está cambiando la geografía católica del mundo.

Se acusa a Francisco de no haber defendido a algunos sacerdotes jesuitas durante la dictadura argentinaDe mí decían que era un obispo comunista; de él igual dirán cosas. Lo que sé es que, por el contrario, protegió a sus sacerdotes. Además, el hecho de haber vivido en medio de una dictadura, de una corrupción escandalosa, de abuso de autoridad y de indiferencia social, ha marcado su vida, lo que le dará, sin duda, una profundidad mayor a su pontificado.

¿Podría decir que es un hombre de bien y con dotes de estadista?Es auténtico. La prueba está en que se ganó el corazón de sus fieles. ¿Si es un estadista? Hay que verlo. Por lo pronto, nos habla más por sus acciones que por sus palabras: escogió la pobreza, es sensible. Confiemos en él. En la Iglesia, más que en estadistas, hay que pensar en un verdadero pastor, y si hay ovejas descarriadas, salir en su búsqueda.

¿Cuáles son los desafíos de la Iglesia Católica?Recordemos lo que dijo Juan XXIII cuando convocó al Concilio Vaticano II: "Que se abran las puertas y ventanas de la Iglesia para que entre un aire renovado y, así, nos abramos al mundo". Debemos hacer una Iglesia abierta, una Iglesia de gozo y esperanza. Esta es la tarea del actual Papa.

Benedicto XVI renunció porque las reformas que la Iglesia necesita son grandes y él no tenía la fuerza necesaria para llevarlas a cabo…El Papa emérito fue muy claro al señalar los problemas de la Iglesia y los del mundo. Confiamos en que el nuevo Papa enfrente los serios problemas del mundo. Su trayectoria lo respalda pues ha vivido en austeridad, en pobreza. Es muy cercano a los pobres y ha tenido gestos de oposición a cosas que no se pueden aceptar, como el matrimonio gay. El matrimonio viene de Dios –debe ser entre un varón y una mujer– y no puede ser variado por los hombres.

La realidad demuestra que hay muchos homosexuales católicos. ¿No son tratados como católicos de segundo orden al no permitírseles casarse?De ninguna manera, ellos tienen abiertas las puertas de la Iglesia, pero no pueden contraer matrimonio. Tampoco lo pueden hacer los divorciados porque están en una situación irregular. Un homosexual que no viva con otro homosexual puede frecuentar, al igual que todos los demás, la Iglesia.

¿La Iglesia está en crisis?De ninguna manera. La Iglesia es el pueblo de Dios y dentro de ella habrá personas que no viven su fe, pero son ellas las que están en crisis, no la Iglesia, que ya existe 21 siglos. Dígame, qué institución se ha mantenido este tiempo, y sigue en pie porque es divina: Cristo la creó.

¿Cuán graves considera las acusaciones de escándalos financieros y de protección de sacerdotes pederastas?Se ha exagerado mucho, pero la Iglesia debe dar ejemplo de limpieza, transparencia y buen manejo de sus medios económicos. Por otro lado, por supuesto que hay casos de sacerdotes pederastas, pero son parte de la debilidad humana. En EE.UU. se hizo tanto escándalo, pero los sacerdotes que cayeron en esta práctica son el 0.02%, un número pequeño comparado con otros abusadores, pero se exageró mucho. Sin embargo, la norma hoy es muy clara: tolerancia cero. Si un obispo conoce hoy algún caso, está en la obligación de entregarle ese expediente al Poder Judicial.

¿No hubo una orden de la jerarquía de la Iglesia para proteger a estos malos sacerdotes?Como norma, no. Cuando un padre ve que su hijo ha cometido una falta, no la propaga, corrige al hijo, lo cambia de colegio. Lo mismo hizo la Iglesia: cuando sucedía esto, para evitar el escándalo, (a los sacerdotes) se les cambiaba de lugar, ¿no? Pero esto ya pasó. La Iglesia está formada por hombres y en ella habrá fallas, pero no es la Iglesia, como institución, la que falló. Hoy, la tolerancia es cero.

AUTOFICHA

- El papa Francisco muy pronto estará pisando nuestro continente. En julio se desarrollará la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro, y allí participará.

- Yo nunca he atacado a la persona del cardenal Cipriani. Pensamos distinto, pero debemos vivir en libertad, ni él ni yo encajonarnos.

- La Iglesia es universal. Bastaba ver la Plaza de San Pedro para comprobar que tiene fieles de todas las razas, del mundo entero. Ese es nuestro espejo.