notitle
notitle

Carlos Carlín,Habla.BabasBien graciosos somos, ¿no? Siempre en temporada electoral mostramos una versión de nuestra propia cara que varía del palo al jebe. Nosotros, peruanos responsables y comprometidos con la construcción de una sociedad mejor para nuestros hijos, ponemos nuestra mejor cara de palo cuando nos zurramos con concha y pana todas las señales de tránsito que se nos cruzan en el camino, pero bien rapidito sacamos la cara de jebe para reclamar a las autoridades que hagan algo por mejorar el transporte público. Con cara de palo, aceptamos que el chofer de la combi o del bus se pase la luz roja, y arriesgue nuestra vida; y, al toque nomás, sacamos la cara de jebe para gritarles a los policías que no hacen nada. Con cara de palo, nos aventamos de los buses en movimiento a la orden de –pie derecho, pie derecho–; con la misma cara, subimos al micro en movimiento para colgarnos del estribo; y, con la cara de jebe, exigimos que las cosas cambien. Cara de palo, cuando pagamos una coima a un policía; y cara de jebe, cuando nos llenamos la boca denunciando que hay corrupción en el país. Cara de jebe tenemos para llorar atropellos, cuando usamos la cara de palo para cruzar sin usar el puente. Cara de palo ponemos para tirar basura a la calle; y cara de jebe, para acusar a las autoridades de ineficientes. Qué cara usarás mañana: ¿la de palo o la de jebe?