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Santiago Pedraglio,Opina.21Al margen del debate sobre si ha cumplido o no con sus promesas, el gobierno tiene graves problemas de gestión política que se expresan de manera extrema en la designación del sexto primer ministro. Con la designación de Ana Jara se ha roto todo un récord: seis jefes de gabinete en tres años de gobierno.

Debe sumarse en los últimos días la manera desafortunada cómo la pareja presidencial ha impuesto a la congresista Ana María Solórzano, en contra de un importante sector de su bancada y de la opinión de su aliado Perú Posible, como candidata a la presidencia del Congreso.

Para no remontarse a los primeros, vale la pena tener en cuenta por qué se puso y se sacó a César Villanueva, y por qué tanta falta de cuidado al colocar de premier a René Cornejo, que solo permaneció pocos meses y fue objeto de denuncias desde el primer momento de su designación.

Los continuos cambios en el gabinete generan no solo una imagen de falta de rumbo sino también de precariedad para la gestión política. La figura del premier adquiere peso y sentido siempre y cuando esta autoridad posea un juego propio frente al presidente del país y a quien dirige el partido oficialista, en este caso el Partido Nacionalista.

La ministra Ana Jara tendrá que remar contra la corriente para demostrar que puede decidir, que no será una tramitadora de decisiones de otros.

Los cambios afectan también el manejo de los dos últimos y difíciles años que tiene el gobierno por delante. El presidente Ollanta Humala y su esposa estarán directamente involucrados en la campaña presidencial del 2016. Nadine Heredia o será candidata presidencial o muy probablemente encabece la lista de congresistas por Lima.

Algo más: si han decidido que Ana Jara sea la premier, ¿ya no será la candidata a la presidencia de la República? Junto con Marisol Espinoza parecían las dos mejores cartas, pero Espinoza tampoco lo sería. Entonces, ¿la señora Heredia renace como posibilidad?