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Lucía de Althaus,Opina.21www.parentalidad.pe

Con el fin de guiar mejor a nuestros hijos y ser un buen ejemplo, cometemos el error de presentarnos ante ellos como "perfectos". Un padre que parece sacarse 20 en crianza tiene sin embargo un hijo lleno de miedos y tics. Este padre se pregunta qué está haciendo mal para que su hijo se sienta tan angustiado e inseguro.

Si un padre se presenta como perfecto, como un ser que lo sabe todo, como un hombre al cual no se le puede discutir y nunca ha cometido errores, en vez de ser un "padre modelo" que da seguridad, imprime la certeza de que nunca se podrá ser tan perfecto como él, desarrollando así en su hijo sentimientos de profunda inseguridad y baja autoestima; puede empezar a ser un niño temeroso, siendo el miedo a perder el amor del padre por sentir que no es suficiente para él la razón latente.

La perfección asusta por inalcanzable y porque frente a ella nos sentimos inevitablemente inferiores. Los niños necesitan convivir con un padre que es humano, que tiene dudas, que se cuestiona, que sí puede transmitir sabiduría de experiencia pero no absolutismos. El padre imperfecto es mejor.