(USI)
(USI)

"Regresé a la casa después de almorzar y me encontré con la noticia. Nos habíamos olvidado de la demanda, ni nos acordábamos en qué estaba el caso y el día llegó", dice Óscar Ugarteche, desde Ciudad de México. Está contento (no lo puede ocultar). Está feliz (no sabe esconder la felicidad, sus carcajadas se escuchan con fuerza). Y está listo para luchar, como siempre.

El economista Óscar Ugarteche se casó en México en 2010 con el mexicano Fidel Aroche. Hace solo unos días, una noticia hizo que la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) del Perú aplaudiera una sentencia que podría abrir el paso a la igualdad en el país.

El fallo judicial –del que todos hablan– ordena reconocer el matrimonio de esta pareja. Y aunque el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) se alista para apelar, Ugarteche no pierde el entusiasmo ni la sonrisa. Como hace 35 años, cuando fundó el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL), Ugarteche sabe cómo son las batallas.

¿Qué opinión tenía del Perú cuando fundó el MHOL en la década del 80?Nosotros (Roberto Miró Quesada y Beto Montalva) creíamos que el Perú era un país normal, como México, Argentina. Los tres estábamos deformados por Europa y Estados Unidos. Yo había vivido en Nueva York dos años, Roberto en Chicago muchos años, y Beto en Europa. Estábamos removidos de la cotidianidad. El Perú del 82 era un país más progresista y oxigenado. Trabajábamos mucho con las feministas, todo el tiempo. En ese Perú (pre-sida, pre-Sendero) nosotros pensábamos que en unos cinco años íbamos a lograr una ley antidiscriminatoria e inmediatamente una ley de matrimonio.

¿Un poco ilusos?(Risas). Quizás. Pensábamos que en los 90 íbamos a tener un Perú normalizado para el siglo 20. Eso creíamos.

¿Se desilusionó?No. Fue una guerra muy dura.

¿Por qué se fue del Perú?Necesitaba trabajar.

¿Buscaba más libertad?Yo no soy más libre en México de lo que era en Perú. La libertad no está en el lugar. El Perú parece un país árabe, pero no es árabe. Yo no tenía espacio para trabajar. No sé si fue por ser gay o por las cosas que decía. No tengo la más remota idea. Lo cierto es que la vida apretó. Mi madre estaba enferma y tenía unas cuentas gigantescas.

El Reniec apelará la sentencia. ¿Qué opinión tiene?Me esperaba otra cosa posiblemente. El Perú es duro de matar (risas). Pero está claro que no vamos a llevar el Perú al siglo 21 de un porrazo.

¿El Perú no cambió?Es un país con un catolicismo trasnochado. Creo que se puede avanzar, pero así se avanza, con golpes y pleitos, y eso dura años. En el Perú, la Iglesia tiene mucho peso, muchísimo.

¿El peso de la Iglesia difícilmente va a alterarse?No va a cambiar al corto plazo. Hay que trabajar, hay que luchar. Yo quisiera que los partidos políticos se pronunciaran de una buena vez. Esta es una decisión política evidentemente. La jueza ha tomado una decisión política. La sentencia toca la fibra política del país. Hay que decir si creemos o no en la discriminación. Nadie puede desconocer un matrimonio que se ha realizado en otro país simplemente porque le da la gana.

Tenemos dos congresistas abiertamente gays. ¿Es un cambio importante?Claro que sí. Sirve de algo. Aunque tenemos un Congreso extremadamente conservador, estas voces son necesarias. Pero debe ser difícil dialogar con la gente que está allí.

¿Qué pasará finalmente con la sentencia?El Reniec va a apelar y va a perder. Y al mismo tiempo me imagino que vamos a tener a toda esa gente con mensajitos de odio en todas partes.

El cardenal no perderá oportunidad para pronunciarse, y ya se sabe cómo…Definitivamente. Somos un país donde la Iglesia tiene demasiado peso. Pero hay que defenderse.

En las calles de Lima hay pancartas contra la llamada 'ideología de género'.Van a estar haciendo sus numeritos en la calle. Creo que hay que hacer una campaña en la calle. La gente que cree en los derechos humanos debe pronunciarse, manifestarse, y decir que está presente. La gente debe escribir, debe pronunciarse. No me están reconociendo a mí. Están reconociendo a ese 10% de la población que es invisible, que no es reconocida. Todos somos iguales y tenemos derecho a casarnos.

Los colectivos peruanos ya no van por la Unión Civil. Ahora la apuesta es por el matrimonio.La Unión Civil era un intermedio cuando no se veía el horizonte del matrimonio. Hoy el horizonte del matrimonio ya llegó. La idea es que cuando alguien se case fuera del Perú, pueda ir al consulado peruano e inscribir su matrimonio. Esa es la idea.

¿Cómo celebrará el reconocimiento de su matrimonio en Perú?Con una fiesta…

¿Dónde será la fiesta?En la plaza San Martín, no hay mejor lugar (risas).

Autoficha

  • "Hemos sentido el efecto del matrimonio cuando me enfermé y me llevaron al hospital y él tuvo que tomar decisiones. La definición de familiar es el cónyuge, tu madre, tu hijo, tu hermano. En mi caso, mi cónyuge lo hizo. El matrimonio sirve para cosas muy importantes".
  • "Como pareja en México, tenemos todos los seguros compartidos desde que nos casamos. La jubilación de Fidel (en caso de muerte) pasa a mí, y la jubilación mía pasará a él. Tenemos todos los derechos que nos corresponden".
  • "Soy profesor titulado del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Tengo una vida en México muy afortunada y no me puedo quejar, pero el Perú está presente en todas las cosas de mi vida y claro que lo extraño, pero estoy aquí. Luchando".