Orgullo es progreso

"Cuando toca celebrar el orgullo gay, se dilucida el nivel evolutivo del homo sapiens sapiens". 

Congresista Alberto de Belaunde confirma la 'XVI Marcha del orgullo LGBTI' para el 1 de julio (USI)
María Luisa Del Río
María Luisa Del Río

Cuando toca celebrar el orgullo gay, se dilucida el nivel evolutivo del homo sapiens sapiens. Felicitaciones infinitas al Scotiabank. Este banco ha celebrado incluso con banners callejeros, que muestran a sus propios trabajadores homosexuales en un gesto de clarísima satisfacción por trabajar en una entidad que los respeta. Y a los que creen que esto es mermelada: no soy cliente ni proveedora del Scotiabank. Pero que vivan.

Los capos de la salsa también meten su cuchara. César Vega, un sonero peruano que va y viene de Nueva York, cada vez más famoso, ha dicho que todo bien con los gays pero que no apoya verlos besándose en las calles. Me extraña, por su juventud, el huachano no tiene más de 25 años, bastante joven para lo consagrado que está. Pero no me sorprende viniendo de un salsero. Una música que amo bailar y escuchar; sin embargo, cada vez me chocan más sus letras, las de hoy y las de siempre, cien por ciento heterosexuales y normópatas, pero machistas, posesivas, extremas en el arte de tratar a la mujer como un objeto sexual. Vega dijo que no le gustaría que sus hijos vean a dos hombres besándose. Mis hijas, en cambio, no se sorprenderían si lo ven en sus videos musicales, tan afeminado, con la boca pintada de rosado, las cejas depiladas, un arete en forma de cruz colgando de una oreja. Que viva la subjetividad.

Y lo mejor, la cereza de la torta, ha sido el cuaderno de comprensión lectora en el que el Ministerio de Educación se ha gastado, de nuestro bolsillo, la impresión de más de 150 mil ejemplares. La ex ministra Martens se ha disculpado porque no estuvo al tanto. Valiente. Sin embargo, hay tres mujeres más que están pasando totalmente piola y que son, para mí, las responsables del contenido de los cuadernos: Marlyn Calderón Alfaro y Sandra Véliz Dávila (propuesta de contenido), y Susana Ricalde Zamudio (revisión pedagógica). He leído los contenidos sobre el debate en torno a la unión civil y parecen financiados por cristianos fanáticos.

El 60% de las opiniones consignadas para generar el debate vienen de Luis Bambarén y del congresista Rubén Condori, a quien se le otorgan dos grandes párrafos de los cinco elegidos para el ejercicio. En uno de los párrafos, Condori dice que los homosexuales son lo que son por resentidos, por haber recibido maltrato del sexo opuesto, y en el otro que ha leído Mi lucha de Hitler y que, así como el nacionalsocialista consideraba que había que matar a ambiciosos, comunistas y prostitutas judíos por inconducta, él también considera que la homosexualidad es una inconducta. Que viva la homofobia.

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