Aunque la campaña electoral recién agarrará fuerza en enero, pareciera que la derecha más dura y achorada ha iniciado una carrera temprana para demostrar quién se posiciona en el extremo más radical.

Entre los partidos que están en esta disputa, además de un sector del Apra y Fuerza Popular, aparece la segundilla de Solidaridad Nacional, Contigo y Avanza País, con su camada de entusiastas que pretenden imponer sus dogmas como políticas públicas. Son un verdadero peligro para la libertad y los derechos de quienes no comparten sus perturbaciones.

Uno de ellos, Justo Balmaceda, relativizó la violencia de género, atreviéndose decir que “de las 120,000 mujeres embarazadas solamente entre 15,000 y 20,000 son casos de violación”. Luego, para rematar, afirmó que esas mujeres saldrían “muy felices” de esa tragedia si luego el Estado las apoyase. Fue revolcado, por suerte, por la también candidata Lucía Alvites, que estaba en la misma entrevista.

En otra oportunidad, la candidata y activista de CMHNTM, Beatriz Mejía, arrinconada por un solvente Julio Arbizu, luego de pasarle franela al fiscal Chávarry, soltó un “ya pues, no son tantas las violadas”. Le faltó decir ‘nosotros violamos menos’.

Es sintomático que estas candidaturas tengan el respaldo del grupo violentista La Resistencia, que se apareció en la presentación del libro de Sergio Tejada, con Rosa María Palacios y Gustavo Gorriti en la mesa, buscando boicotear el evento. Allí tampoco se quedaron callados los asistentes, que los expectoraron con un unísono “fuera, delincuentes”.

Es positivo para la democracia, la libertad de expresión y la lucha contra la corrupción que estos operadores de lo más oscuro de la política y el conservadurismo local sepan que nadie les teme y que sus discursos solo encontrarán espacio entre orates y perturbados.