Ministro Íber Maraví, de probados vínculos con el Movadef, recibe el respaldo del presidente Pedro Castillo. (Twitter: Iber Maraví)
Ministro Íber Maraví, de probados vínculos con el Movadef, recibe el respaldo del presidente Pedro Castillo. (Twitter: Iber Maraví)

El próximo 12 de setiembre se cumplirán 29 años de la captura del terrorista Abimael Guzmán y debería representar una fecha en la que los peruanos al unísono recordemos que repudiamos el terrorismo; sin embargo, pareciera que nuestra clase política ha perdido la capacidad de indignarse frente a la robusta evidencia de vínculos del gobierno con movimientos prosenderistas y senderistas.

Han caído todos en la trampa de un supuesto “sacrificio” que hay que hacer por la gobernabilidad. No logran comprender que esta se da entre quienes creen en las reglas de la democracia y entre quienes no planean destruirla. No son capaces de preguntarse críticamente si puede haber gobernabilidad con un presidente que nombra y mantiene a ministros cuestionados por nexos prosenderistas.

Se sigue disociando a Castillo de sus decisiones pues más intolerable e inmoral resulta que un presidente les confíe el gobierno a ministros prosenderistas. Han logrado convencer de que cuestionar esto es atacar la gobernabilidad y una descabellada estrategia de “terruqueo” de la derecha. Y esto es falso porque incluso César Hildebrandt en su última columna ha afirmado que el Movadef está en Palacio y no se puede decir que él sea de derecha.

Es comprensible que la ciudadanía esté tardando en indignarse, es difícil procesar tantos acrónimos, documentos fundacionales y relaciones de miembros que se pasan de una a otra organización: Fenate, Conare-Sute, Movadef, Sendero Luminoso. Precisamente parte de crear esas fachadas e intrincados es para operar políticamente, confundir y hacer difícil el seguimiento. Hay una clave; la organización que infiltra a todas las demás es el Movadef y es el que, sin ningún escrúpulo, reivindica “el pensamiento Gonzalo” de Guzmán. Así, el Movadef es Sendero Luminoso. Y Sendero Luminoso es terrorismo.

Que el 12 de setiembre sirva para recordarles a los congresistas que no pueden ser condescendientes con nada que reivindique el terrorismo, no pueden eludir su deber con la paz, la memoria y las víctimas porque la historia nos hará pagar a todos porque ellos eligieron ser unos demócratas candorosos en tiempos amenazantes para nuestra democracia.