"La entrevista que concede Castillo ayer a un semanario nos permite entender el horizonte que no tiene y las serias limitaciones para gobernar el país". (Foto: Carls Mayo / GEC)
"La entrevista que concede Castillo ayer a un semanario nos permite entender el horizonte que no tiene y las serias limitaciones para gobernar el país". (Foto: Carls Mayo / GEC)

El derrame de petróleo en el mar de Ventanilla ha desnudado una vez más la incapacidad para gobernar que tiene el , por la tardía respuesta y, sobre todo, por mostrarnos un gobierno sin horizonte y menos capacidad que fundamente de manera legal y técnica acciones de remediación y mitigación ambiental que requería la emergencia.

Aquí el responsable directo es por no actuar de modo diligente ante la catástrofe ambiental y, más bien, minimizar el daño, negando los 6,000 barriles que se habrían derramado. Además, no tuvo protocolos claros para la reacción inmediata y menos los planes de remediación que se requieren en estas circunstancias.

Aquí se tiene que investigar a fondo, y no solo son las sanciones económicas para que Repsol trate de resarcir el daño ambiental causado por el principio mundial del que contamina paga (pollueur – payeur), sino que asuma las responsabilidades penales de sus negligencias, que incluyen el no haber usado “barreras flotantes” durante la descarga de buques petroleros en alta mar. Esta es una práctica mundial que lamentablemente en nuestro país no está reglamentada, pero que Repsol tenía que haber implementado como protocolo de seguridad.

Lo sorprendente de este ecocidio son las muestras de incapacidad del gobierno para responder como Estado inmediatamente ante semejante atentado ambiental. El gobierno respondió, incluyendo un show de aprovechamiento político, ofreciendo “canastas de víveres” para resarcir a las familias afectadas, además de involucrarlas en la limpieza a sabiendas de que se requieren especialistas y, sobre todo, equipamiento especial para esta tarea titánica de limpiar el mar.

La entrevista que concede Castillo ayer a un semanario nos permite entender el horizonte que no tiene y las serias limitaciones para gobernar el país, mostrando un gran riesgo de incompetencia funcional para dirigir una nación que nos expone a una desgracia mayor.